Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), Greguerías

Gómez de la Serna

Fue la figura central del vanguardismo por su incesante actividad en los primeros años de las vanguardias. Su actitud vital respondía al modelo vanguardista, marginal y provocador, que lo llevó a pronunciar conferencias montado sobre un elefante o a celebrar un banquete en un quirófano. Dirigió la revista Prometeo entre 1908 y 1912; en ella aparecieron los primeros manifiestos vanguardistas.

Escribió cuentos, novelas y teatro vanguardista, pero lo más interesante son sus Greguerías, definidas por su creador como la suma  de humorismo y metáfora. Son breves e ingeniosas asociaciones que transforman la realidad. La greguería se basa en una metáfora audaz, inesperada, insólita y humorística; algunas son intrascendentes, otras líricas, y también hay juegos conceptuales, frases ingeniosas y chistes.

Responden al momento de revalorización de la metáfora y del vanguardismo, pues son juegos de ingenio humorísticos, originales y antisentimentales que no pretenden plantear temas trascendentales o comprometidos. Según Gómez de la Serna, la “greguería no debe parecerse a nada de lo ya dicho y no debe haber en ella sentimentalismo”. Las Greguerías influyeron  en las metáforas de los poetas del 27; por ejemplo, Salinas, cuando dedica un poema a una bombilla (35 bujías), mediante las metáforas, la convierte en “musa dócil del poeta, artificial princesa, amada eléctrica en su claro castillo de cristal”. (Fuente Editorial Teide)

GREGUERÍAS

gómez de la serna1

El tigre es una fiera en la cama.

La muerte es hereditaria.

El reloj no existe en horas felices.

El café con leche es una bebida mulata.

Los calvos están hartos de ir a la peluquería y que les cobren de más.

Los anillos de Saturno son las alianzas de su boda con el universo.

La muerte es la recta final, por eso siempre se llega cansado.

Si España fuese una rosquilla no existiría Madrid.

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