Soneto XXV de Garcilaso de la Vega

¡Oh hado ejecutivo en mis dolores,
cómo sentí tus leyes rigurosas!
Cortaste el árbol con manos dañosas,
y esparciste por tierra fruta y flores.

 

En poco espacio yacen los amores,
y toda la esperanza de mis cosas
tornados en cenizas desdeñosas,
y sordas a mis quejas y clamores.

 

Las lágrimas que en esta sepultura
se vierten hoy en día y se vertieron,
recibe, aunque sin fruto allá te sean,

 

hasta que aquella eterna noche oscura
me cierre aquestos ojos que te vieron,
dejándome con otros que te vean.

 

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GARCILASO DE LA VEGA (1501-1536). VIDA Y OBRA

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Garcilaso de la Vega nació en una de las más nobles familias españolas, en Toledo y probablemente en 1501. Creció en la Corte. Fue nombrado contino (miembro de la Corte) de Carlos V y la mayor parte del resto de su vida la pasó al servicio del Emperador. Participó en numerosas campañas militares. Se casó en 1925. En 1926 conoció a Isabel Freire, una dama de honor, portuguesa, de la nueva reina Isabel, quien había de ser la inspiradora de su más bella poesía amorosa.

Desterrado a Nápoles por el Emperador, entró en contacto con humanistas de la talla de Juan de Valés, Bernardo Tasso o Pietro Bembo.

No dejó muchos poemas; no cabe duda de que parte de su obra se perdió. La que sobrevivió comprende tres églogas, cinco canciones, dos elegías, una epístola en verso a Boscán, treinta y ocho sonetos y algunas composiciones en metros castellanos tradicionales.

La obra más importante de Garcilaso está compuesta en el nuevo estilo “italiano”. Tanto su estilo como su experiencia fueron enriqueciéndose gradualmente a medida que asimilaba la influencia de los grandes poetas latinos y de  italianos como Petrarca o  Sannazaro.

Las más notables son sus églogas. Se cree que la égloga II es la primera en orden cronológico, y fue empezada probablemente en 1533. Es un largo poema dialogado, de 1.885 versos, y que presenta varios problemas, entre los cuales el más árduo es tan sorprendente como esencial: ¿de qué trata? Aunque es una opinión que multiplica las preguntas en lugar de diminuirlas, Albanio, el pastor enamorado que enloquece de pena, se identifica todavía por algunos con el duque de Alba, amigo y protector de Garcilaso: lo que sería dificilmente aceptable ya que las humillaciones sufridas por Albanio no ofrecen un retrato halagador para un grande de España.

El poema trata de los infortunios del pastor Albanio que, habiendo amado a la pastora Camila desde la infancia, es abandonado por ella cuando él le declara su amor. Al encontrarla de nuevo, intenta retenerla por la fuerza y, cuando ella escapa, él pierde la razón a consecuencia de su excesivo dolor. Intenta suicidarse, pero es reducido y atado por sus compañeros Salicio y Nemoroso. Nemoroso habla a continuación de su propia experiencia del amor y cómo fue curado de un ataque parecido de “amor insano” por el sabio Severo, cuya visión del amor y hazañas guerreras del joven don Fernando de Toledo también relata.

El malestar de Albanio surge de un amor que Camila parece considerar como carnal. Pero el poema no condena el amor humano, sólo aquel que vence la razón, produce discordia e incluso violencia y termina en la infelicidad.

Una de las obras de mayor influencia en la época, Il cortegiano de Castiglione, que Garcilaso admiró y que fue traducida por Boscán a instancia suya, nos describe un ejemplo similar. En el libro IV  de este diálogo tan civilizado sobre el perfecto cortesano, uno de los interlocutores es Pietro Bembo, autor de un tratado neoplatónico sobre el amor, Gli Asolani, cuyas líneas principales sigue en Il cortegiano. Bembo contrasta la serenidad del “espiritual” enamorado platónico con los tormentos del amante sensual. Los hombres jóvenes son fácilmente arrastrados por los sentidos, pero la edad aporta sabiduría, y el sensato cortesano seguirá otra senda.

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En   el sistema neoplatónico el amor, que emana de Dios, une el universo entero. El   amor verdadero en los hombres es un deseo de poseer lo bello y, ya que la   belleza es espiritual por ser un reflejo de la mayor belleza de Dios, el   verdadero amor no se dirige a la unión carnal (o por lo menos no lo toma como   un fin en sí mismo) sino al goce de la belleza espiritual. El amor de un   hombre hacia una mujer es el primer paso en una escala que nos eleva a Dios.

Los rasgos de Albanio pueden ser reconocidos en todo esto. El vocabulario que emplea –“deseo, pena, sufrir, muerte, congoja, tormento” –  le relaciona al instante con el mundo cortés del siglo XV expresado en los cancioneros.

Nemoroso, en cambio, describe el amor como la fuerza generadora y unificadora de la naturaleza. La naturaleza es un espectáculo de amor y de armonía en el cual el amor humano, dirigido a su debido fin, puede encontrar su lugar.

Albanio encarna la psicología del amor cortés. En él Garcilaso parece rechazar no solo un tipo de personalidad sino las tradiciones literarias que lo expresaron.

Aproximadamente por los años 1534-1535 Garcilaso escribió la égloga I en medio del dolor que le produjo la muerte de Isabel Freire al dar a luz. Esta égloga tiene la resonancia de lo auténtico: su patetismo y vehemencia hacen de ella una de las obras más conmovedoras de Garcilaso.

En ella el pastor Silicio se lamenta de la inconstancia de Galatea que le ha abandonado por otro. Es seguido por Nemoroso que llora la muerte de Elisa. El poema empieza al amanecer y termina con la llegada de la noche: un día que marca un ciclo de vida marcado por la tranquilidad de la resignación. Sin duda el poeta expresaba el sentido de su propia vida mediante esa bella ficción poética.

También en su elegía I, compuesta alrededor de 1535 sobre  la muerte del hermano menor del duque de Alba, exhorta a refrenar el dolor. Garcilaso sigue la doctrina estoica de que el espíritu debe aprender a sufrir con fortaleza los accidentes de la fortuna que se encuentran fuera de nuestro dominio.

En 1536 Garcilaso escribió su égloga III, una compleja ficción que requiere de un considerable esfuerzo de imaginación por parte del lector. En ella se describen tres escenas mitológicas de innegable fuerza y belleza que, sin embargo, levan consigo un cierto distanciamiento. Por fin la muerte de Elisa es vista en perspectiva. Ella y el dolor que causa en Nemoroso pertenecen al pasado. Podemos leer el poema completo como una metáfora continuada del recuerdo de pasadas aflicciones que por último vuelven de nuevo bajo las aguas del olvido de donde vinieron.

En los sonetos de Garcilaso, entre los que figuran algunas obras maestras, el desarrollo poético queda claramente trazado. Desde la ligera inhabilidad de algunos de sus poemas primerizos a la madurez emocional y el equilibrio estilístico de sonetos como “En tanto que de rosa y d’azucena” (XXIII). Éste es una reelaboración del “carpe diem” clásico, tema que deriva de la Oda IV, de Horacio, y del “De rosis nascentibus” de Ausonio que contiene los famosos versos que empiezan “Collige, virgo, rosas…”.

En el soneto de Garcilaso el argumento está expuesto con apacible lógica, y cada etapa corresponde a una división del poema: una proposición en cada uno de los cuartetos, la conclusión en el primer terceto,la generalización justificadora en el último. El ritmo pausado no expresa urgencia; el poema es una invitación tranquila a disfrutar de la juventud y de la belleza mientras duran: el temor a la muerte expresada por Góngora en su soneto sobre el mismo tema “Mientras por competir con tu cabello”, está ausente aquí.

La nueva poesía de Garcilaso y Boscán fue aceptada rápidamente por su círculo en la corte y, después de su publicación, por el sector social más culto.  Durante años Boscán y Garcilaso fueron publicados juntos, pero hacia 1570 el deseo de reimprimir a Garcilaso por separado apareció como una necesidad. Había alcanzado ya la categoría de clásico como demuestra las  ediciones separadas de su obra del Brocense en 1574 y de Fernando en Herrera de 1580.

Fuente: adaptación R.O. Jones

“Oda a la flor de Gnido”, Garcilaso de la Vega. Notas para el comentario de texto

ODA A LA FLOR DE GNIDO  – CANCIÓN V   (Garcilaso de la Vega)
Estando en Nápoles, un amigo de Garcilaso, Mario Galeota, le pidió que le escribiera una canción dedicada a doña Violante Sanseverino, de quien estaba enamorado. El poeta accedió y escribió  su “Oda a la flor de Gnido” en la que invoca a la dama rogándole que corresponda a su galán, y le recuerda el caso de ninfa Anaxárete, a quien los dioses convirtieron en piedra por no amar.

 

 

ODA A LA FLOR DE GNIDO 

Si de mi baja lira   (1)                                             (baja = modesta)
tanto pudiese el son, que en un momento
aplacase la ira
del animoso viento
y la furia del mar y el movimiento,  5

y en ásperas montañas
con el süave canto enterneciese
las fieras alimañas,     (2)
los árboles moviese,
y al son confusamente los trajese;         10                 (los atrajese todos a su son)

(Si yo tuviera el don musical de Orfeo)
no pienses que cantado
sería de mí, hermosa flor de Gnido,
el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
de polvo y sangre y de sudor teñido;   15

ni aquellos capitanes  (3)
en las sublimes ruedas colocados,
por quien los alemanes
el fiero cuello atados,
y los franceses van domesticados;      20

(No cantaría grandes hazañas bélicas -las conquistas de los capitanes romanos-)

mas solamente aquella
fuerza de tu beldad sería cantada,
y alguna vez con ella
también sería notada
el aspereza de que estás armada,    25    (armada = dotada)

(Cantaría únicamente tu belleza, y haría notar la dureza de tu corazón)

y cómo por ti sola,
y por tu gran valor y hermosura,
convertido en viola,                                           (viola= instrumento musical de cuerda)
llora su desventura
el miserable amante en tu figura.    30

(Y cantaría también cómo, por tu causa, llora tu enamorado su desventura)

Hablo de aquel cautivo,   (4)
de quien tener se debe más cuidado
que está muriendo vivo,   (5)
al remo condenado
en la concha de Venus amarrado.   35

Por ti, como solía,    (6)
del áspero caballo no corrige
la furia y gallardía,
ni con freno la rige,
ni con vivas espuelas ya le aflige;     40

por ti, con diestra mano
no revuelve la espada presurosa,
y en el dudoso llano
huye la polvorosa
palestra, como sierpe ponzoñosa;    45

por ti, su blanda musa,
en lugar de la cítara sonante,
triste querellas usa
que con llanto abundante
hacen bañar el rostro del amante;   50

por ti, el mayor amigo
le es importuno, grave y enojoso;
yo puedo ser testigo,
que ya del peligroso
naufragio fui su puerto y su reposo,   55

y agora en tal manera
vence el dolor a la razón perdida,
que ponzoñosa fiera
nunca fue aborrecida
tanto, como yo dél, ni tan temida.

(Ya no cabalga, ni lucha, llora amargamente y rehúye a los amigos)

No fuiste tú engendrada,
ni producida de la dura tierra;
no debe ser notada
que ingratamente yerra
quien todo el otro error de sí destierra.   65

(No debe ser conocida por haber cometido el pecado de la ingratitud  una persona como tú que se guarda de todos los demás errores)

Hágate temerosa   (7)

el caso de Anaxérete, y cobarde,
que de ser desdeñosa
se arrepintió muy tarde,
y así su alma con su mármol arde:    70

Estábase alegrando
del mal ajeno el pecho empedernido,
cuando, abajo mirando,
el cuerpo muerto vido
del miserable amante, allí tendido,    75

y al cuello el lazo atado
con que desenlazó de la cadena
el corazón cuitado,
y con su breve pena
compró la eterna punición ajena.   80

(Y, atada al cuello la soga con la que desató el corazón afligido, sufriendo brevemente, logró el eterno castigo de la dama)

Sintió allí convertirse
en piedad amorosa el aspereza.
¡Oh tarde arrepentirse!
¡Oh última terneza!
¿Cómo te sucedió mayor dureza?   85

Los ojos se enclavaron
en el tendido cueipo que allí vieron;
los huesos se tornaron
más duros y crecieron
y en sí toda la carne convirtieron;    90

las entrañas heladas
tornaron poco a poco en piedra dura;
por las venas cuitadas
la sangre su figura
iba desconociendo y su natura,   95

hasta que finalmente,
en duro mármol vuelta y transformada,
hizo de sí la gente,
no tan maravillada
cuanto de aquella ingratitud vengada.  100

No quieras tú, señora,
de Némesis airada las saetas   (8)
probar, por Dios, agora;
baste que tus perfectas
obras y hermosura a los poetas   105

den inmortal materia,
sin que también en verso lamentable
celebren la miseria
de algún caso notable
que por ti, pase triste, miserable.      110

EL TÍTULO: Aunque agrupada con las canciones, esta poesía desde la primera edición se llama “oda”; su título en latín “Oda ad florem  gnidi”, se refiere simultáneamente al barrio napolitano de Nido, y a Gnido, ciudad del Asia Menor donde había un templo importante dedicado a Afrodita o Venus, diosa del amor. En el barrio de Nido vivía Doña Violante Sanseverino, a quien va dedicadad la oda; el poeta hace el papel de abogado intercesor de su amigo Mario Galeota, quien cortejaba en vano a la dama.

(1) Lira: es un tipo de estrofa de cinco versos, compuesta de tres versos heptasílabos (siete sílabas) y dos endecasílabos (once sílabas). Rima consonante.

7a – 11B – 7a – 7b – 11B

Garcilaso introdujo este tipo de estrofa en España  en su “Oda a la flor de Gnido”, que compuso cuando se hallaba en Nápoles entre 1532 y 1536. Esta forma estrófica tomó el nombre del término “lira” que aparece en el primer verso del poema.

(2)   Alusión a Orfeo. Músico y poeta inventor de la cítara. Con su música era capaz  no sólo de calmar a las bestias salvajes sino incluso mover árboles y rocas y detener los ríos en su curso.

(3)   Se refiere a los triunfos romanos, procesiones en las que los generales vencedores, montados en altos carros (“en las sublimes ruedas colocados”) arrastraban por el cuello a los bárbaros vencidos (“franceses y alemanes”).

(4)   Término utilizado en el “amor cortés”.

(5)   Alerta a la dama de la peligrosa situación del enamorado mediante la paradoja “muriendo vivo”.  En el verso “A remo condenado” Garcilaso juega con el término aplicado a los  condenados a galeras (galeotes) y el apellido de su amigo: Galeota.

“En la concha de Venus amarrado” = condenado a amarte.

(6)   Los versos 36 a 60 describen la lamentable situación en la que se encuentra el amante.

(7)   Anaxárate fue una doncella de Chipre que trató con tal desdén a su amante Ifis, que éste, desesperado, se ahorcó a la puerta de su casa. Como Anaxárate mirase con la mayor indiferencia el cortejo fúnebre de su amante, Venus, para castigarla, la convirtió en estátua de piedra. El poeta advierte a doña Violante de la posibilidad de que le suceda lo mismo a ella.

(8)   Némesis. Diosa de la justicia retributiva; vengaba a los amantes infelices o desgraciados por el perjurio o infidelidad de su amante.

El canon de belleza renacentista: la “donna angelicata”

Accede a la web de materialesdelengua.org clicando sobre la imagen y después a “Ideal petrarquista de mujer” para conocer las características de la “donna angelicata”.

Su nombre es Dulcinea… su hermosura sobrehumana, pues en ella se vienen a hacer verdaderos todos los Imposibles y quiméricos atributos de belleza que los poetas dan a las damas: que sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos de cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve.

Miguel de Cervantes, Don Quijote, 1,13

“Oh dulces prendas, por mi mal halladas”. Soneto X, Garcilaso de la Vega

Tradicionalmente, se ha creído que este soneto fue inspirado por el fallecimiento de Isabel Freyre, dama portuguesa que pertenecía al séquito de la reina, y de la que Garcilaso estuvo enamorado desde 1526. El amor entre ambos fue puramente platónico, ya que tanto doña Isabel como Garcilaso estaban casados. Isabel Freyre murió al dar a luz a su tercer hijo, hacia 1533.

Soneto X

¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería,
 juntas estáis en la memoria mía,
y con ella en mi muerte conjuradas.            1

  ¿Quién me dijera, cuando en las pasadas       
horas en tanto bien por vos me vía,
que me habíais de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?

  Pues en un hora junto me llevastes
todo el bien que por términos me distes,        
llevadme junto el mal que me dejastes.

  Si no, sospecharé que me pusistes
en tantos bienes porque deseastes
verme morir entre memorias tristes.

El poeta ha hallado, al parecer por pura casualidad, unas “prendas” de su amada, es decir, algún regalo que ella le entregó en señal de amor: un mechón de cabello, un pañuelo, una cinta, tal vez un guante … Las prendas desatan la tristeza del poeta porque le recuerdan la felicidad de que gozó junto a su amada, y que ya es irrecuperable. Su pena es tan grande que llega a acusar a las prendas de haberse confabulado con su propia memoria para matarlo de dolor.

Verso 6: “horas en que en tanto bien por vos me vía” (veía). Es decir, “cuando, en el pasado, tanta felicidad me dispensabais”.

Verso 10:  “todo el bien que por términos me distes”. El poeta se queja de que la felicidad llegó poco a poco (“por términos”) y, en cambio, se ha ido en un momento (“en una hora”).

(Notas a Poesía española, Vicens Vives)

“Escrito está en mi alma vuestro gesto” (soneto V) Garcilaso de la Vega

Escrito está en mi alma vuestro gesto   1
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribistes, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.   2

En esto estoy y estaré siempre puesto;     3
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;     4

cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir y por vos muero.

1  escrito: impreso, grabado : gesto: cara, rostro

2 Es decir, “cuando quiero recordar vuestro rostro, estoy tan solo que incluso me escondo de vos”. El poeta hace lo imposible por  mantener su amor en secreto, a fin de no perjudicar la reputación de su amada.

3 ” A esto estoy y estaré siempre dedicado”.

4 hábito: “vestido”; el poeta insiste en la identificación de amor y fe, pues la palabra “hábito” se aplica sobre todo a la indumentaria de los religiosos.

(notas a Poesía española, Clásicos Hispánicos)

♥ Siguiendo un tópico del amor cortés, el poeta diviniza a su amada. Su belleza le parece tan sublime que no alcanza a comprenderla del todo (“no cabe en mí cuanto en vos veo”), así que se limita a creer lo que no entiende (“de tanto bien lo que no entiendo creo”). Es decir, que ha sustituido la razón por la fe, convertida así en el principal sostén (“presupuesto”) de su amor. Con la belleza de la amada, pues, pasa lo mismo que con Dios: no hay que entenderlo, sino que basta con creer en él.

♥ Más allá de constituir una apasionada declaración de fidelidad a la amada, el terceto final insiste en comparar a la dama con una divinidad, pues, lo mismo que Dios, es capaz de dar la vida y la muerte.

CND (Compañía Nacional de Danza). “Por vos muero”, coreografía de Nacho Duato(2000). Música antigua española siglos XV y XVI – El Mestre interpretada por la Capella Reial de Catalunya Jordi Savall.
Texto – Garcilaso de la Vega, Voz – Miguel Bosé

“En tanto que de rosa y azucena” , Garcilaso de la Vega (soneto XXIII). Notas para el comentario de texto

En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,    
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;

 y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre;                   

 marchitará la rosa el viento helado.
Todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

Vocabulario:
Gesto. Rostro.
Vena del oro. Filón de oro.
Enhiesto. Levantado, derecho.
La hermosa cumbre. La cabeza.
La edad ligera. El paso rápido del tiempo.      

Estructura y métrica:

Soneto compuesto por catorce versos endecasílabos de rima consonante ABBA, ABBA, CDE, DCE . Los versos se organizan en cuatro estrofas: dos cuartetos  y dos tercetos. El primer cuarteto recrea la juventud y belleza de la dama,  y el segundo cuarteto  amplifica y desarrolla el mismo tema . El primer terceto reflexiona sobre la idea central  (la exhortación  a disfrutar el presente) vinculándolo al  tema de los cuartetos (antes de que el tiempo destruya la juventud y la belleza). El terceto final concluye con una reflexión grave  los versos anteriores  (el tiempo todo lo destruye) . El poema se ajusta a  la estructura  del  soneto clásico en que se  presenta una introducción, un desarrollo y una conclusión  que, de algún modo, da sentido al resto del poema.

Tema

El soneto  aborda el  concepto filosófico de la brevedad de la vida, sin embargo en su desarrollo poético notamos el cambio de mentalidad producido en el paso de la Edad Media al Renacimiento. El poeta no se lamenta de esa brevedad, si no que, consciente de ella, aconseja gozar les placeres de la juventud antes de que el tiempo la destruya.

Recursos retóricos

El ritmo del poema es pausado, no expresa urgencia. Supone una invitación serena a disfrutar de la juventud y de la belleza mientras éstas duren.

Prosopografía (descripción física de la dama) ” En tanto que de rosa y azucena  (Metonimia  “color” de la rosa y la azucena).

Etopeya (descripción moral de la dama)  ” mirar ardiente, honesto …” .

Prosopografía y etopeya conforman el “retrato” de la dama.

Gradación: “mueve, esparce y desordena”.

 Anáfora: ” En tanto … ” (verso 1) “y en tanto …” (verso 5).

 Metáforas: “oro” (del color del cabello de la dama).

    “rosa y azucena” (sustituyen al color de las mejillas de la dama y su tez blanca).

    “nieve” (cabellos blancos)

    “hermosa cumbre”(cabeza)

♦ Derivación:  mudará/mudanza

Símbolos: ROSA (juventud, belleza, pasión),  AZUCENA ( pureza, honestidad). Valor simbólico de los colores “rojo” y “blanco”.

 Tópicos literarios : “Carpe diem” : Coged de vuestra alegre primavera/ el dulce fruto … Invitación al goce de los años de juventud (= día) y al aprovechamiento del momento, antes de que el inevitable paso del tiempo nos conduzca a la vejez y a la muerte. 

 “alegre primavera”: metáfora de “juventud”.

 “edad ligera”: tiempo fugaz.

 ” Collige, virgo, rosas” (Coge, virgen, las rosas …) . Carácter irrecuperable de la juventud y la belleza. Invitación a gozar del amor antes de que el tiempo robe nuestros mejores años.

♦  “Descriptio puellae”. Los dos primeros cuartetos siguen los cánones renacentistas de la “descriptio puellae” (descripción de la doncella) centrada en el rostro de la dama (“gesto”). 

 ” Fugit irreparabile tempus”  ( el tiempo pasa irremediablemente). Carácter irrecuperable del tiempo vivido: evocación de la condición fugaz de la vida humana : “marchitará la rosa el viento helado …”.

 “antes que el tiempo airado/ cubra de nieve (metáfora de “cabello blanco”)  “la hermosa cumbre” (metáfora de cabeza).“dulce fruto” metáfora del amor.

“Todo mudará la edad ligera” : El tiempo todo lo cambia. 

Hipérbaton:  Marchitará la rosa el viento helado (V-CD-Suj.)

♦ Antítesis: enciende/refrena.

♦ Encabalgamiento: en la vena/del oro

 Epítetos:  “hermoso”, “blanco”, “enhiesto” (cuello) / “hermosa cumbre”.

Campos léxicos antitéticos:

ardiente/color/luz/primavera/dulce fruto.

tiempo airado/nieve/marchitará/helado.

Fuentes literarias

“En tanto que de rosa y azucena” glosa el tópico literario del “carpe diem” que deriva de la Oda IV de Horacio y del “Collige, virgo, rosas” de Ausonio, no obstante, se ha especulado con la posibilidad de que la dama pudiera tener un referente real más allá del tópico literario de la “dona angelicata”.

Contextualización del poema

Durante su breve carrera cortesana y militar, Garcilaso no publicó ninguna poesía suya. Al morir a los 35 años de edad, llegó naturalmente a ser su albacea literario su amigo y colaborador poético Juan Boscán. Éste reunió todos los manuscritos garcilasianos que pudo encontrar, y  al publicar sus propias poesías, les añadió como apéndice las de Garcilaso: Las obras de Boscán y algunas de Garcilaso de la Vega se editó en Barcelona en 1543, casi siete años después de morir el poeta.

¿ELENA, ISABEL Y BEATRIZ?

En la corte de Valladolid, Garcilaso conoció a la que se convertiría en su mujer legítima, doña Elena de Zúñiga, que figuraba entre las damas de doña Leonor de Austria, hermana de Carlos V. Todo un partido, por lo tanto, que le acercaba al Emperador a través de su hermana favorita. La corte era en aquellos días un hervidero de actividades festivas en donde el poeta  brillaría con luz propia. Allí debió cautivar a la joven Elena e incluso a la propia doña Leonor, que aprobaría de inmediato la elección, si es que no eligió ella misma al joven caballero como pretendiente idóneo para su dama portuguesa.
Garcilaso viajó a Portugal, donde permanecía exiliado su hermano, el excomunero Pedro Laso, para organizar el matrimonio de éste con una de las damas de Isabel de Portugal, la prometida del césar. La dama escogida fue la bella Beatriz de Sá, cuyas gracias, unánimemente alabadas por sus contemporáneos, no le tuvieron que pasar desapercibidas a Garcilaso, incluso se ha venido a suponer recientemente por la investigadora Carmen Vaquero que pudieron prender la llama de un amor tan intenso como prohibido. Sea como fuere, allí estaba también, acompañando a la futura Emperatriz, la que tradicionalmente se ha venido suponiendo la musa de sus encendidos y lamentosos versos: Isabel Freire. 
¿Quién, en verdad, fue la fuente de un amor que, por una u otra causa —amor prohibido, truncado por la muerte o despectivo—, hicieron sufrir e inspiraron la vena poética de nuestro mejor lírico? El misterio extiende su secuela de conjeturas sobre este debatido asunto, en torno a estos tres nombres de mujer: Isabel, Beatriz y Guiomar.

De la web de Garcilaso, en “Las mujeres de Garcilaso”