Rincón literario: Poetas españoles contemporáneos: José Agustín Goytisolo

“Olor a lluvia”

Confundido en el aire quieto
olvidé todas tus palabras,
su débil huella. Lo que fue
se deshizo como una rosa.

Ya no existen las buganvillas
junto al garaje y no hay parterres
ni el limonero echa la flor
que te envolvía con su aroma.

En el jardín abandonado
olor a lluvia y aire quieto.
Sobre tu ausencia se oye el mar
y un griterío de gaviotas.

“Contra Jaime Gil de Biedma”, Jaime Gil de Biedma

surrealismo%20(8)

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.

Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco…
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
¡Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

Jaime Gil de Biedma

 

 

 

Clica sobre este enlace para leer el comentario de texto

“La poesía es un arma cargada de futuro”, Gabriel Celaya

niña

(De “Cantos íberos”, 1955)

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque a penas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.

“En el principio”, Blas de Otero. Notas para el comentario de texto

rosaEl la década de los años cincuenta Blas de Otero llegó a convertirse en un mito dentro y fuera de España: el del poeta que combate una dictadura con la frágil contundencia de sus versos.

Pido la paz y la palabra, publicado en 1955, incluye poemas escritos entre 1951 a 1954, excepto cuatro que son anteriores. En la portada de la primera edición aparece la palabra “poema”, en  singular, bajo el título del libro, como si todo él fuera una unidad, una sola petición. El primer poema, “A la inmensa mayoría“, ya indica que éste es el libro que marca el paso definitivo del “yo” al “nosotros”.

Es la presentación del hombre que ha experimentado un cambio y del poeta que ha estrenado una voz distinta. El tema personal se funde con el tema histórico, pero los dos han de expresarse a través de la palabra; ése es el lugar de encuentro y el único medio de salvación para el poeta y el pueblo. Se sale de la tragedia personal para llegar a la colectiva,  allí  el poeta es uno más en medio de todos.

El espacio se ha concretado y reducido a la España de los años cincuenta, donde ya no hay héroes ni luchas fraticidas sino la resaca de todo ello, el sueño escúalido de un pueblo que lame sus heridas mientras asiste al triunfo de  los vencedores. Sin embargo, una luz y una esperanza pugnan por abrirse camino, y a ellas responde la poesía de Pido la paz y la palabra. (Vicens Vives)

 

 

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

                                                                  Blas de Otero, “En el principio” 

El título procede del Evangelio de San Juan (1,1): “En el principio existía el verbo”. Si Dios es el poseedor de la palabra creadora, el poeta hace también de la palabra el principio y motor de su vida. Si esta palabra se pone al servicio de sus hermanos los hombres, por ella merecería la pena perder incluso la vida.

En Antología poética multimedia  el poema está musicado por Aguaviva, Paco Damas y Paco Ibáñez.

 

 

 

                               – BIOGRAFÍA

 

(fragmento dedicado a Pido la paz y la palabra)

El año 1952 es crucial para la vida y la obra de Blas de Otero. Por primera vez sale de España. En París entra en contacto con los exiliados españoles comunistas y, a través de sus lecturas y las conversaciones, asume la interpretación marxista de la historia que dibuja una futura sociedad donde reine la armonía, basada en la justicia y la dignidad para todos. Este humanismo utópico le entusiasma y le empuja su voz a un ideal de justicia y solidaridad, emprendiendo una tarea generosa tan inmensa que pueda disculpar la traición a los suyos, además de responder a una necesidad histórica. Ahora ha encontrado la justificación moral a su oficio de poeta, haciendo de la estética la más excelsa ética. Es la realidad la que se le impone con fuerza avasalladora y le impele a encontrar formas poética adecuadas para los nuevos temas.

No era fácil escribir en un país que imponía el silencio a un hombre cuya historia personal y poética corría paralela a la historia de su patria oprimida bajo la dictadura. Cuando intenta publicar un libro al que titula significativamente Pido la paz y la palabra, tropieza con la prohibición de la censura: la palabra ha de ser enmascarada, la paz se ha convertido en un vocablo subversivo. Por fin, salen a la luz estos poemas donde ha tenido que sustituir algunas palabras por otras inofensivas para la dictadura: “dios” se transforma en “sol”, “falanges” se convierte el “alángeles”. Lo que significó Pido la paz y la palabra en la poesía de la mitad de los cincuenta queda patente en las noticias de los periódicos, que lo aclaman como uno de los títulos míticos de la poesía contemporánea y el de mayor repercusión en el extranjero.

Notas para el análisis:

El poema está compuesto por tres estrofas de cuatro versos endecasílabos excepto los versos 4, 8 y 12 que son heptasílabos y se repiten a lo largo de toda la composición. La rima es asonante (-a-a)  en los pares.

El poema sSe estructura en oraciones concesivas con verbos en perfecto simple y compuesto (he perdido/he sufrido/abrí, etc.) en los versos primero y tercero de cada estrofa. Son el símbolo de un  pasado que se contrapone a una nueva actitud del presente en los versos 4,8 y 12: “me queda la palabra”.

Figuras retóricas:

Anáfora: “Si he perdido” v. 1-3.

                   “Si abrí los labios”   v. 9-11.

Comparación: “Como un anillo al agua” v. 2.

Antítesis: “he perdido” / “me queda”.

Paralelismo gramatical de las estrofas:  Conjunción-(suj. elíptico) verbo-det.-nombre.

Sinestesia: “abrí los labios para ver el rostro”  v. 9.

Aliteraciónes:   -s  “si he segado la sombras en silencio” v. 7.

                                -r: “ abrí/rostro/desgarrármelos.

Metáforas: “anillo al agua”= metáfora de ruptura de compromiso con lo anterior.

                       “he perdido la voz en la maleza” = sentimiento de inutilidad de parte de su poesía.

                       “segar sombras en silencio”= metáfora de elaboración interior infructuosa.

Personificación:   “rostro puro y terrible de mi patria”.

Encabalgamientos: Entre los versos primero y segundo de cada estrofa.

De todas las historias de la Historia, Jaime Gil de Biedma


¿Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno,
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?

De todas las historias de la Historia
la más triste sin duda es la de España
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno,
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.

A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
puede y debe salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Quiero creer que no hay tales demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia.
Son ellos quienes han vendido al hombre,
los que le han vertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.

       (Jaime Gil de Biedma 1929-1990)