“Llagas de amor”, Federico García Lorca

Alexey Ezhov

alexey ezhov 90Esta luz, este fuego que devora.

Este paisaje gris que me rodea.

Este dolor por una sola idea.

Esta angustia de cielo, mundo y hora.

 

Este llanto de sangre que decora

lira sin pulso ya, lúbrica tea.

Este peso del mar que me golpea.

Este alacrán que por mi pecho mora.

 

Son guirnalda de amor, cama de herido,

donde sin sueño, sueño tu presencia

entre las ruinas de mi pecho hundido.

 

Y aunque busco la cumbre de prudencia

me da tu corazón valle tendido

con cicuta y pasión de amarga ciencia.

Sonetos del amor oscuro, Federico García Lorca

“Romance de la guardia civil española”, Federico García Lorca

 

Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.
Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.

 

¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas, banderas.
La luna y la calabaza
con las guindas en conserva.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Ciudad de dolor y almizcle,
con las torres de canela.

Cuando llegaba la noche,
noche que noche nochera,
los gitanos en sus fraguas
forjaban soles y flechas.
Un caballo malherido
llamaba a todas las puertas.
Gallos de vidrio cantaban
por Jerez de la Frontera.
El viento vuelve desnudo
la esquina de la sorpresa,
en la noche platinoche,
noche que noche nochera.

La virgen y San José
perdieron sus castañuelas,
y buscan a los gitanos
para ver si las encuentran.
La virgen viene vestida
con un traje de alcaldesa,
de papel de chocolate
con los collares de almendras.
San José mueve los brazos
bajo una capa de seda.
Detrás va Pedro Domecq
con tres sultanes de Persia.
La media luna soñaba
un éxtasis de cigüeña.
Estandartes y faroles
invaden las azoteas.
Por los espejos sollozan
bailarinas sin caderas.
Agua y sombra, sombra y agua
por Jerez de la Frontera.

 

guardia civil

¡Oh, ciudad de los gitanos!
En las esquinas, banderas.
Apaga tus verdes luces
que viene la benemérita.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Dejadla lejos del mar,
sin peines para sus crenchas.

Avanzan de dos en fondo
a la ciudad de la fiesta.
Un rumor de siemprevivas
invade las cartucheras.
Avanzan de dos en fondo.
Doble nocturno de tela.
El cielo se les antoja
una vitrina de espuelas.

La ciudad, libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
entran a saco por ellas.
Los relojes se pararon,
y el coñac de las botellas
se disfrazó de noviembre
para no infundir sospechas.

Un vuelo de gritos largos
se levantó en las veletas.
Los sables cortan las brisas
que los cascos atropellan.
Por las calles de penumbra
huyen las gitanas viejas
con los caballos dormidos
y las orzas de monedas.
Por las calles empinadas
suben las capas siniestras,
dejando detrás fugaces
remolinos de tijeras.

En el portal de Belén
los gitanos se congregan.
San José, lleno de heridas,
amortaja a una doncella.
Tercos fusiles agudos
por toda la noche suenan.
La Virgen cura a los niños
con salivilla de estrella.
Pero la Guardia Civil
avanza sembrando hogueras,
donde joven y desnuda
la imaginación se quema.
Rosa la de los Camborios
gime sentada en su puerta
con sus dos pechos cortados
puestos en una bandeja.
Y otras muchachas corrían
perseguidas por sus trenzas,
en  un aire donde estallan
rosas de pólvora negra.
Cuando todos los tejados
eran surcos en la tierra.
el alba meció sus hombros
en largo perfil de piedra.

¡Oh, ciudad de los gitanos!
La Guardia Civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan.

¡Oh, ciudad de los gitanos!
¿Quien te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
Juego de luna y arena.

 

“Oficina y denuncia”, Federico García Lorca

5d1c93c671fd6f9529923042ce528e2dAlexander Sigov

A Fernando Vega

Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato;
debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero;
debajo de las sumas, un río de sangre tierna.                       
Un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas. Lo sé.                                                 
Y los anteojos para la sabiduría.
Lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.                                        
Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,                                                               
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.

Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías,                
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.                                         
Los patos y las palomas
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones,
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas                       
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible                                                               
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.                                      
Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, orinando, volando en su pureza
como los niños de las porterías
que llevan frágiles palitos                                                      
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No es la muerte. Es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles           
en la patita de ese gato quebrada por un automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
Óxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina.         
¿Qué voy a hacer? ¿Ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre?
No, no; yo denuncio.
Yo denuncio la conjura                                                          
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle                                            
donde el Hudson se emborracha con aceite.

“Vuelta de paseo”, POETA EN NUEVA YORK

new york
Asesinado por el cielo.
Entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.

Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.

Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.

Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.

Tropezando con mi rostro distinto cada día.
¡Asesinado por el cielo!

 M.C. Millán : […] El amargo contenido [de Poeta en Nueva York] no depende esencialmente de la estancia del poeta en la gran ciudad, sino del conflicto amoroso que se debate en sus páginas. De ahí, que su primer poema sea “Vuelta de paseo” ya que lejos de expresar la angustia del poeta recién llegado a la metrópolis (como podría desprenderse de la “estructura externa” de la obra) sintetiza el estado anímico del protagonista, “asesinado por el cielo”. Este poema sirve de pórtico al libro por recoger el estado de ánimo del protagonista poético, que se encuentra “Asesinado por el cielo”. Escrito fuera de Nueva York, en Bushnellsville, donde el poeta fue a pasar sus vacaciones con Ángel del Río, describe la situación del protagonista que se siente afín con todo lo mutilado de la naturaleza. Con todo lo que, como él, tiene cansancio de vivir, “cansancio sordomudo” “Tropezando con mi rostro distinto de cada día”. Su cronología real (6 de septiembre) no coincide con el lugar que ocupa en el poemario, donde aparece en primer puesto. Probablemente el autor le otorgó esta localización por describir de modo esquemático el sentir del protagonista, y porque su título se podía prestar a una interpretación más unívoca, de acuerdo con la estructura externa de la obra. El poeta que volvía “de paseo” por la ciudad neoyorquina (ejercicio que practicaba a menudo, según Ángel del Río). Sin embargo, no es este su auténtico contenido, ya que el dolor del protagonista no está expresado en este entorno, sino en las montañas de Castkills, donde también fueron escritos “Nocturno de hueco” y “Ruina”. En “Vuelta de paseo” el poeta sintetiza igualmente las dos tendencias que se debaten en la obra, expresadas por las dos voces poéticas antes citadas, la “angustiada” y la voz “libertada”. Se ve así mismo “entre las formas que van hacia la sierpe” (es decir, hacia el instinto amoroso de su sentimiento, cuya no realización aparece en la voz angustiada) y entre “las formas que buscan el cristal” (aquellas que buscan la salida de esa situación, contenida en su “voz libertada”). Por reunir estas características, el autor le concedió esta situación preferente, que marca las directrices fundamentales del libro.

V. García de la Concha: […] Frente a la ciudad y sus habitantes, con su doble impulso […] hacia lo bajo subterráneo, infernal (v.2) y hacia lo alto y puro (v.3), el yo lírico desengañado decide tomar una postura de protesta anticonvencional (v.4). Los vv. 5-10 detallan los diferentes registros de la naturaleza con los que quiere compartir una existencia disminuida (cada verso ofrece una forma nominal, verbal o morfo-sintáctico de ausencia, negatividad, desvalorización física o psíquica…): árboles mutilados sin pájaros (v.5), niños enfermizos (v.6), insectos aplastados (v.7), agua desnaturada (v.8), seres socialmente incomunicados y cansados de la vida (v.9), la simbólica mariposa de la fantasía y de la imaginación asesinada por la burocracia (v.10). La enajenación cotidiana (v.11) lleva a una reiteración del verso inicial acusador bajo forma dramática y elegíaca. 

 

ANÁLISIS DEL POEMA AQUÍ

INTRODUCCIÓN  A POETA EN NUEVA YORK DE ANDREW A. ANDERSON

Federico García Lorca. Vida y obra

Lorca1Federico García Lorca nació el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros, provincia de Granada. Hijo de Federico García Rodríguez y su segunda mujer, Vicenta Lorca Romero, maestra de escuela que influenció en el gusto de su hijo por la literatura y el arte.

Estudió Derecho y Filosofía y Letras en Granada, aunque según explica su hermano, nunca terminará la carrera de Letras. “En esto de los estudios Federico como buen autodidacta va a ir siempre por libre. La sujeción a las normas establecidas no va a ser nunca su fuerte”.

Un año después de la publicación de su primer libro, Impresiones y Paisajes (1918), se trasladará a Madrid, a la Residencia de Estudiantes, dónde entrará en contacto con muchos otros intelectuales y forjará grandes amistades. Durante este período de nueve años trató de ampliar sus conocimientos y participó en tertulias, reuniones, dio conferencias y publicó sus primeras obras. Además de poeta fue dramaturgo y prosista y colaboró en la mayor parte de las revistas vanguardistas de su época.

A finales de 1928 el poeta pasa por una etapa difícil en su vida y decide salir del país. Viajará a Nueva York motivado por su gran amigo Fernando de los Ríos para estudiar en la Columbia University. En su etapa americana, el poeta perfeccionará su actividad y escribirá uno de sus libros más conocidos: Poeta en Nueva York.

A su vuelta a España en el año 1931, se encontrará anímicamente renovado y con  muchas ganas de trabajar. A este entusiasmo se une la llegada de la Segunda República y las reformas educativas que las llamadas Misiones Pedagógicas traerían consigo. De la identificación de Lorca con los objetivos culturales de la República surgiría una de las grandes aventuras de su vida: “La Barraca”. Entonces se centrará en su actividad como dramaturgo y conseguirá grandes éxitos con el citado grupo teatral. En los años 1933 y 1934 vuelve a salir del país y realiza una gira de conferencias por algunos países americanos como Argentina y Uruguay.

Federico García Lorca es detenido y fusilado en agosto de 1936, al poco de comenzar la Guerra Civil española. Pudo exiliarse al igual que lo hicieron otros compañeros de su generación, sin embargo el poeta prefirió quedarse en su tierra natal y actualmente sus restos descansan en una fosa común en algún lugar cerca de Víznar, Granada.

Considerado uno de los mejores dramaturgos y poetas de la literatura española de todos los tiempos, Federico García Lorca ha traspasado fronteras y su obra ha sido reconocida por la crítica internacional. Reflejo de esta internacionalización son las numerosas traducciones y antologías de sus obras. 

OBRA

Lorca3La etapa de 1924 a 1927 fue el momento en el que el escritor llegó a su madurez como poeta.

Sin embargo, también es en esta época cuando Federico García Lorca vive, según sus palabras, «una de las crisis más hondas de mi vida», a pesar de que sus obras Canciones y Primer romancero gitano, publicados en 1927 y 1928 respectivamente, están gozando de gran éxito crítico y popular. Esta crisis fue provocada por varios acontecimientos en su vida. Por un lado, con el éxito del Romancero gitano, comenzó a verse a Lorca como costumbrista, defensor de los gitanos, ligado al folclore andaluz. Éste se quejaba en una carta a Jorge Guillén diciendo: «Me va molestando un poco mi mito de gitanería. Los gitanos son un tema. Y nada más. Yo podía ser lo mismo poeta de agujas de coser o de paisajes hidráulicos. Además, el gitanismo me da un tono de incultura, de falta de educación y de poeta salvaje que tú sabes bien no soy. No quiero que me encasillen. Siento que me va echando cadenas». Y, por otro lado, se separó de Emilio Aladrén, un escultor con el que había mantenido una intensa relación afectiva. Además, esta crisis debió agravarse cuando Lorca recibió las duras críticas de Dalí y Luis Buñuel sobre el Romancero gitano.

En 1929, Fernando de los Ríos propuso a Lorca que le acompañase en su viaje a Nueva York. Éste aceptó viendo la oportunidad de aprender inglés, renovar su obra y de vivir en el extranjero por primera vez; él mismo describió su estancia en Nueva York como “una de las experiencias más útiles de mi vida”. En esta época inició Poeta en Nueva York, que no se publicó hasta cuatro años después de su muerte.

A pesar de que el mismo Federico afirma que la gran ciudad no está hecha para él, esta época va a suponer un momento de creación muy importante surgido de la frustración y desolación. Escribirá Poeta en Nueva York (1930), La zapatera prodigiosa (1930) y hasta un guión cinematográfico Viaje a la Luna.

A su vuelta España, renovado, comienza una etapa de creación muy intensa: termina El Público, escribe Así que pasen cinco años, estrena La Zapatera Prodigiosa y empieza su recorrido con el grupo teatral La Barraca. En cuanto a obra poética publica Poema del Cante Jondo y Diván del Tamarit. Al morir un gran amigo torero suyo le dedica Llanto por Ignacio Sáchez Mejías (1934) y en 1936 publica los Seis Poemas Galegos.

En los años 1935 y 1936 creará Sonetos del amor oscuro, que tardarán muchos años en publicarse, y sus obras teatrales más conocidas: Yerma, Doña Rosita la soltera y La casa de Bernarda Alba.

Lorca2LA POESÍA LORQUIANA

La poesía lorquiana se considera una de las mejores de la historia de la literatura de nuestro país y está alimentada tanto por la obra de los clásicos como por los vanguardistas europeos de la época. En la obra de Federico se unen tradición y vanguardia: utiliza composiciones clásicas como el soneto o el romance y adopta elementos del Surrealismo. Esta es una característica común de los artistas de la Generación del 27, sin embargo hay que destacar que Lorca tiene un estilo único, personal y comprometido.

Asimismo, se puede afirmar que su carácter y su forma de ver el mundo influyeron en su forma de expresarse y en el alcance de su obra. Entre todos los de su generación, fue el más conocido en vida, tanto por su carácter afable como por el éxito de su obra literaria.

El compromiso social que demostró en sus años de vida se reflejó también en su obra poética. La defensa de los pueblos perseguidos como los gitanos, los judíos, los negros es frecuente en su obra. A través de su obra reivindicaba los derechos de los indefensos: las mujeres y los niños también son personajes protagonistas de sus poemas.

La temática de sus poemas es variada aunque podemos destacar un elemento común: la frustración. Además de los temas ya mencionados como la infancia o la revolución social, Lorca escribía sobre la búsqueda de los orígenes, el amor, el sexo y la muerte.

Todos estos temas solían estar marcados por la frustración. Por ejemplo, la muerte en su obra es una muerte violenta y el amor oculto, arriesgado, frustrado. Para tratar estos temas, el poeta utiliza diferentes recursos estilísticos, pero hay que destacar principalmente el uso de los símbolos y las metáforas. La metáfora lorquiana es una metáfora elaborada, hermética y arriesgada. Es en este elemento dónde encontramos más similitudes con la poesía de Góngora que tanto inspiró al artista granadino. Ambos demostraron gran destreza a la hora de crear imágenes, oscureciendo su obra de manera que su interpretación se hace a menudo complicada.

Otro aspecto significativo de la poesía de este autor es la musicalidad que consigue a través del juego de palabras y versos. Los poemas de Lorca están influenciados por los cantos tradicionales y están hechos para ser cantados, recitados.

Fuente: Carmen Serrano Begega

“Los cuatro muleros”, Federico García Lorca

RetroPhonographSoundEn 1931, Federico García Lorca graba junto a Encarnación López  La Argentinita cinco discos gramofónicos de pizarra de 25 cm. y 78 revoluciones  por minuto (rpm.) que contenían una canción en cada cara, lo que da un total de  estas diez: Zorongo gitano, Los cuatro muleros, Anda Jaleo, En el Café de  Chinitas, Las tres hojas, Los mozos de Monleón, Los Pelegrinitos, Nana de  Sevilla, Sevillanas del siglo XVIII y Las morillas de Jaén.
La Argentinita puso la voz, el zapateado y las castañuelas y Federico la  acompaña al piano.

Solo en una de ellas, Anda jaleo, se escucha un  acompañamiento orquestal.
El éxito de estas grabaciones realizadas por la discográfica La Voz de su Amo  fue inmediato y desde entonces estas canciones son obras claves del cancionero  tradicional. (Fuente: web oficial de Federico García Lorca)

De los cuatro muleros,
que van al campo,
el de la mula torda,
moreno y alto.

De los cuatro muleros,
que van al agua,
el de la mula torda,
me roba el alma.

De los cuatro muleros,
que van al río,
el de la mula torda,
es mi marío.

A qué buscas la lumbre
la calle arriba
si de tu cara sale
la brasa viva.

El Surrealismo literario y su presencia en España

melodyEl Surrealismo (1) es, sin duda, la revolución más importante surgida en literatura y en arte durante el siglo XX (La Revolution surréaliste se tituló precisamente la principal revista del grupo). Es, por lo pronto – y aunque no se limite a eso-, un cambio radical en la concepción del papel del arte y del trabajo del artista.

En su génesis, es el punto de confluencia de diversas tendencias de vanguardia: casi todos los componentes del Dadaísmo, así como algunos cubistas, se pasaron a las filas del Surrealismo. Tal es, ante todo, el caso de André Breton, cuyo giro se produce al leer a Freud. En 1919, en colaboración con Fhilippe Soupault, compone la primera obra surrealista (Champs magnétiques), y el 1924 publica el primer Manifiesto surrealista.

♦ El surrealismo no se presenta sólo como una renovación estética, sino que pretende ser una revolución integral. Su gran lema sería la frase de Rimbaud: Charger la vie (Transformar la vida). Y en este sentido, será un primer “encuentro” entre los pensamientos de Freud y Marx. Así propugna una liberación total del hombre: liberación de los impulsos reprimidos en el subconsciente (según Freud) por una razón sumisa a las convenciones morales o sociales. O liberación de la esclavitud que (según Marx) impone al hombre la sociedad burguesa. Para los surrealistas, lo que llamamos “vida” no es sino la cara más gris de la realidad; hay que conquistar una verdadera vida (vraie vie), acceder a una realidad más alta, una super-realidad (sur-realité) que se haya como amordazada en lo más hondo de las conciencias.

♦ Todo ello equivale a liberar el poder creador del hombre, tarea en que la poesía ocupa un lugar privilegiado, como instrumento idóneo -según Breton- para iluminar la vida auténtica. Pero se deberá crear “al dictado de un pensamiento libre de toda vigilancia ejercida por la razón” ya que la razón está contaminada. De ahí diversas técnicas para “registrar” de forma incontrolada, libre los estados de ánimo, los impulsos profundos. Así, se intenta una escritura automática, realizada sin reflexión. O se acude a la unión fortuita de palabras: por ejemplo, mediante al collage de frases recortadas de periódicos o prospectos, siguiendo oscuras sugerencias. De especial importancia es el compte-rendu des rêves (reseña de los sueños): hay que recordar que, según Freud, en los sueños aflora el mundo del subconsciente, pero en forma de imágenes ilógicas que son el símbolo de contenidos latentes.

Subject to change.♦ Así se produce una liberación del lenguaje con respecto a los límites de la expresión lógica. En un poema surrealista, se entremezclan objetos, conceptos y sentimientos que la razón mantiene separados; aparecen asociaciones libres e inesperadas de palabras, metáforas insólitas, imágenes oníricas y hasta delirantes.

Pero no se trata de un lenguaje “gratuito” como en la expresión dadaísta  o creacionista. Para los surrealistas, en la medida en que se deja  aflorar el poso de pasiones subconscientes, su lenguaje acarrea una densa carga humana. Naturalmente, ese lenguaje no se dirige a nuestra razón, sino que, -por debajo de ella- quiere despertar en nosotros reacciones también inconscientes. Ante un poema de este tipo, el lector no “comprende” (racionalmente), pero puede recibir fuertes impactos que modifican su estado de ánimo y suscitan en él oscuras emociones.

♦ España es posiblemente el país europeo en que la repercusión del Surrealismo fue mayor. Su huella, entre nosotros es infinitamente más fuerte y más fecunda que la de otras vanguardias. Según Cernuda,  debe atribuirse a Juan Larrea la orientación surrealista de varios de los poetas del 27.

Debe señalarse, sin embargo, que el Surrealismo español, en general, no es “ortodoxo”: nuestros poetas no llegaron a los extremos de la creación inconsciente, ni practicaron la “escritura automática” o  procedimientos análogos. En sus poemas puede percibirse siempre una intencionada idea creadora, como hilo conductor de las mayores audacias. Lo que sí hubo fue una liberación de la imagen, desatada de bases lógicas; y con ello, un enriquecimiento prodigioso del lenguaje poético.

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♦ Por último, la irrupción del surrealismo significa la crisis del ideal de “pureza” y “deshumanización que, durante unos años, había dominado el horizonte de la poesía española. Lo humano, e incluso lo social y lo político penetrarán de nuevo en la literatura, precisamente por los cauces de expresión surrealista: lo prueban, entre otras, la trayectoria de un Lorca, un Alberti o un Neruda.

(1) La palabra Surréalisme se debe a Apollinaire, aunque serán Bretón y sus compañeros quienes le den su significado definitivo. Su traducción exacta sería Superrealismo, o Suprarrealismo, o Sobrerrealismo. Sin embargo, la adaptación Surrealismo parece haberse impuesto definitivamente en los estudios españoles sobre la cuestión. Es de notar que el prefijo francés sur- significa “sobre” o “super” (y no tiene nada que ver con el prefijo sub-).

(Fuente: Vicente Tusón y Fernando Lázaro)