La muerte en las “Coplas” de Jorge Manrique

paul-delvaux-apoyo-esqueletos                                                          Paul Delvaux

Cuando Jorge Manrique escribe las Coplas existe ya todo un complejo cultural sobre el tema de la muerte que se ha venido elaborando a través de los tiempos. 

♦La eterna consideración con que comienza el Eclesiastés: “Vanidad de vanidades…, vanidad de vanidades,  todo es vanidad”.

♦El viejo tema, también de origen bíblico, que se resume en la fórmula “Ubi sunt qui ante nos in hoc mundo fuere?” ¿Dónde están los que vivieron antes que nosotros?

♦El sólido arraigo en la literatura medieval del “planto”, o llanto por la desaparición de los seres queridos o admirados, así como también el elogio personal al sujeto ilustre arrebatado por la muerte.

La presencia de la muerte misma como personaje, tema que ofrece numerosos aspectos: la igualación de grandes y chicos ante el supremo trance; el terror producida por la igualadora, pintada con rasgos horripilantes; la danza macabra; la podredumbre de los cuerpos muertos; la intervención de la Fortuna, etc.

La Fama o memoria ejemplar que legan los que pasan a los que quedan, tema también de raigambre clásica que adquiere nuevos y trascendentales vuelos en el prerrenacimiento.

En De contemptu mundi, tratado escrito por el que luego habría de ser Inocencio III, se declara al mundo enemigo del alma, y a la muerte como liberadora para el acceso a la verdadera vida. La consideración nostálgica de que todo pasa y de la muerte como salvación hacia la eternidad predomina durante todo el siglo XIII y crea una actitud de suave resignación y hasta de beatífico gozo. El menosprecio por el mundo se encona en asco ante el ruin espectáculo de la materia putrefacta. El mundo es inmundo, y se presentan en absoluto contraste los dos polos opuestos: la podredumbre de la materia y el halo luminoso de la vita beata.

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La consolidación de la burguesía y el establecimiento de un mundo más cómodo, fuente de placeres que satisfacen los instintos del hombre afincado en la tierra, promoverán en el siglo XIV la protesta contra la muerte que se convertirá en un personaje funesto y truculento, tanto más por ser ineludible. La que antes era salvadora, será ahora verduga, y los poetas, los escultores, los miniaturistas, se cebarán en la pintura de su retrato y la llenarán de escarnio y odio.

Esta muerte, ahora cruel e importuna y que además no distingue de clases sociales, se convierte, como dice Italo Siciliano, “en el personaje más importante de un drama lúgubre que se desarrollaba en escenas innumerables”. 

Jorge Manrique tiene a mano un recrecido caudal poético con el más variado tratamiento del tema. Cierto que las coplas se escriben con ocasión de un hecho conocido: la muerte del maestre don Rodrigo, su padre, por añadidura. Es posible que sin este acontecimiento no se hubiera producido el poema. La presencia del cadáver de su padre, todavía caliente, producirá la conmoción en la que, superando la herida natural del hijo, quedará al desnudo la verdad universal de lo que se va y de lo que queda para ir yéndose, el estremecimiento ante un sentir dolorido de la existencia que está, momento a momento transformándose en esencia. De este modo conseguirá darnos, no una visión histórica y añorante de lo que fue, sino el tremendo escalofrío del fluir permanente, del tiempo que camina y no se detiene. (Fuente adaptada: Jesús-Manuel Alda Tesán)

Estudio de “La Celestina”, de Fernando de Rojas (webgrafía y actividades interactivas)

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Fuente: FERNANDO DE ROJAS, La Celestina, Introducción, adaptación al castellano moderno, notas y propuesta didáctica de Jorge León Gustà. laGalera, 2012, pp.  5 a 100.

 La Celestina es la primera obra realmente dramática que se compuso en la moderna Europa.

Tiene por tema el amor pasión y como salario inevitable del pecado, la muerte. Como se dice en las páginas preliminares de la edición de Sevilla, 1501, se compuso “en reprehensión de los locos enamorados que, vencidos en su desordenado apetito, a sus amigas llaman y dicen ser su dios; asimismo fecha en aviso de los engaños de las alcahuetas y malos y lisonjeros sirvientes”. El libro se atiene a este esquema con la más rigurosa fidelidad: esos amantes son pecadores y deben morir.

Los críticos que no estén al corriente de las paradojas del amor cortesano no verán en La Celestina más que un enigma; […] Preguntarse cómo es que Calisto no pide la mano de Melibea en matrimonio es sencillamente ignoratio elenchi. La cosa es muy sencilla: y es que esos  jóvenes amantes no quieren un hogar sino un amor […] Cuando casi un siglo y medio más tarde la Inquisición revisó La Celestina, su censor no tuvo objeción que hacer a su desenlace. Los pecadores mueren y además sin confesión; y mueren en pecado mortal: el pecado de fomentar y satisfacer un intenso amor cortesano sin sentido de responsabilidad y recurriendo al empleo de medios prohibidos.

OTIS H. GREEN, España y la tradición occidental, El espíritu castellano en la literatura desde “El Cid” hasta Calderón, Editorial Gredos, Biblioteca Románica Hispánica, Madrid, 1969, vol I, pp. 139 y 148.

Literatura medieval. Actividades y Autoevaluación (Proyecto Cíceros MEC)

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 OBJETIVOS:

  • Conocer, comprender y analizar las principales obras y autores de la literatura medieval española.
  • Reconocer las principales características de dichas obras.
  • Ampliar el conocimiento de obras de la literatura fundamentales de la literatura, en un sentido general.
  • Utilizar la lectura y la expresión escrita como formas de enriquecimiento y goce personal.
  • Seguir en el aprendizaje de sencillas técnicas de las nuevas tecnologías para poder acceder y perfeccionar el acceso a los conocimientos de este bloque y de toda la unidad.
  • Reflexionar sobre temas concretos relativos a la educación en valores relacionados con las lecturas propuestas