El mito de don Juan Tenorio

tenorio con letraDespués de don Quijote, sin duda es don Juan la mayor aportación de la literatura española a la cultura occidental. Cara y cruz de una misma moneda, al idealismo infatigable del hidalgo manchego se opone la siniestra osadía del libertino sevillano. Este seductor impenitente es el único personaje del teatro barroco que ha pasado a la historia como héroe individual. Es el único que ha aparecido como protagonista en un centenar de obras posteriores, en distintas épocas, países y géneros literarios, de la mano de diferentes autores que han aportado su peculiar visión del personaje. Y es que don Juan desbordó la obra de su creador para convertirse en mito. Los mitos sobrepasan lo estrictamente humano, tienen algo de trascendente, de sobrenatural. Los mitos encarnan una idea que suele tener validez atemporal y universal, generalmente una cualidad elevada a la hipérbole. Sin embargo este singular personaje sustenta su esencia mítica precisamente sobre su condición maligna.

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DOCUMENTO “EL MITO DE DON JUAN”

Don Giovanni (Mozart). La obra inspirada en “El burlador de Sevilla”, de Tirso de Molina

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El libertino castigado o Don Juan (título original en italiano, Il dissoluto punito ossia il Don Giovanni) es un drama jocoso en dos actos con música de Wolfgang Amadeus Mozart  y libreto en italiano de Lorenzo da Ponte. Se estrenó  en el Teatro de Praga el 29 de octubre de 1787.

Inspirada en la obra  El burlador de Sevilla y convidado de piedra, de Tirso de Molina,  la acción se desarrolla en Sevilla, a mediados del siglo XVII. Don Giovanni, un joven noble, arrogante y sexualmente promiscuo, insulta y enoja al resto de los personajes del reparto, hasta que al final se encuentra con algo que no puede matar, golpear, eludir o burlar.

En el comedor del palacio de Don Giovanni

Están preparando la cena para el banquete de esa noche. Don Giovanni está celebrando su regreso a Sevilla. Giovanni se deleita en el lujo de una gran cena. Elvira aparece, diciendo que ella no siente ya resentimiento por Giovanni, sólo pena. Sorprendido por su falta de odio, Giovanni le pregunta qué es lo que quiere, y le ruega que cambie de vida. Giovanni se mofa de ella y entonces se gira, alabando al vino y a las mujeres como la “esencia y gloria de humanidad”. Herida y enojada, se marcha.

Un momento después, se oye su grito desde afuera de las paredes del palacio, y regresa un momento, sólo para huir por otra puerta. Giovanni ordena a Leporello que vaya a ver lo que la ha disgustado; tras echar una ojeada fuera, el criado también grita y vuelve corriendo a la habitación, tartamudeando que la estatua ha aparecido como prometió. Llaman  a la puerta. Leporello, paralizado por el miedo, no puede responder, de manera que abre la puerta el propio Giovanni. Aparece el Comendador muerto. La figura se acerca hasta Don Giovanni. “Don Giovanni! a cenar teco m’invitasti – ¡Don Giovanni! Tú me invitaste a cenar contigo”, el Comendador le ofrece una última oportunidad para arrepentirse, pero Giovanni lo rechaza categóricamente. La estatua se hunde en la tierra y arrastra consigo a Giovanni. El fuego del infierno, y un coro de demonios, rodean a Don Giovanni conforme éste se hunde.