Rainer Maria Rilke: último poema (1926)

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La figura máxima de la lírica germánica moderna es Rainer Maria Rilke (1875-1926).  El 15 de diciembre de 1926 Rilke escribió una carta, a lápiz, con letra aún firme, a Rudolf Kassner en la que decía : “He caído enfermo de una manera miserable e infinitamente dolorosa. Una alteración poco conocida de las células de la sangre es la causa de los fenómenos más crueles, que se diseminan por todo el cuerpo. Y yo, que nunca fui capaz de mirarlo cara a cara, aprendo a vivir con un dolor inconmensurable, humildemente enfermo …”

También a mediados de mes, Rilke escribió su último poema. Lo hizo a mano, con letra clara, a lápiz, en el cuaderno que siempre llevaba consigo:

Ven, tú, el último, a quien reconozco,

dolor incurable que se adentra en la carne:

igual que yo ardía en el espíritu, mira:

ardo ahora en ti; la leña ha resistido

largamente la llama que encendías,

pero ahora te alimento, y en ti ardo.

Mi calma se hace furia en tu furia, se hace infierno,

subo a la confusa cima del dolor,

sabiendo que nada del futuro valdrá

para mi corazón. Que guardaré en silencio

todo lo que ha atesorado. ¿Soy yo aún

quien arde, ya irreconocible?

No puedo adentrarme en los recuerdos.

Oh vida, vida: tendría que estar fuera.

Pero estoy dentro, en llamas. Ya nadie me conoce.

Fuente: Antonio Pau, Vida de Rainer Maria Rilke, La belleza y el espanto (pág. 451), ed. Trotta.