Preciso tiempo. Necesito ese tiempo

que otros dejan abandonado,

porque les sobra o ya no saben

que hacer con él.

 

Tiempo en blanco,

en rojo, en verde,

hasta en castaño oscuro,

no me importa el color.

 

Cándido tiempo

que yo pueda abrir

y cerrar como una puerta.

 

Tiempo para mirar un árbol, un farol,

para andar por el filo del descanso,

para pensar qué bien hoy es invierno,

para morir un poco y nacer enseguida,

y para darme cuenta,

y para darme cuerda.

 

Preciso tiempo el necesario para

chapotear unas horas en la vida,

y para investigar por qué estoy triste

y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo.

 

Tiempo para esconderme

en el canto de un gallo

y para reaparecer

en un relincho,

y para estar al día,

para estar a la noche.

 

Tiempo sin recato y sin reloj,

vale decir preciso,

o sea necesito,

digamos me hace falta,

tiempo sin tiempo.

 

Milonga de los morenos, Jorge Luis Borges

Alta la voz y animosa
como si cantara flor,
hoy, caballeros, le canto
a la gente de color.

Marfil negro los llamaban
los ingleses y holandeses
que aquí los desembarcaron
al cabo de largos meses.

En el barrio de Retiro
hubo mercado de esclavos;
de buena disposición
y muchos salieron bravos.

De su tierra de leones
se olvidaron como niños
y aquí los aquerenciaron
la costumbre y los cariños.

Cuando la patria nació
una mañana de Mayo,
el gaucho sólo sabía
hacer la guerra a caballo.

Alguien pensó que los negros
no eran ni zurdos ni ajenos
y se formó el Regimiento
de Pardos y de Morenos.

El sufrido regimiento
que llevó el número seis
y del que dijo Ascasubi:
“Más bravo que gallo inglés”.

Y así fue que en la otra banda
esa morenada, al grito
de Soler, atropelló
en la carga del Cerrito.

Martín Fierro mató a un negro
y es casi como si hubiera
matado a todos. Sé de uno
que murió por la bandera.

De tarde en tarde en el Sur
me mira un rostro moreno,
trabajado por los años
y a la vez triste y sereno.

¿A qué cielo de tambores
y siestas largas se han ido?
Se los ha llevado el tiempo,
el tiempo, que es el olvido.

Veles e vents han mos desigs complir, Ausiàs March

 

Veles e vents han mos desigs complir,
faent camins dubtosos per la mar.
Mestre i ponent contra d’ells veig armar;
xaloc, llevant, los deuen subvenir
ab llurs amics lo grec e lo migjorn,
fent humils precs al vent tramuntanal
que en son bufar los sia parcial
e que tots cinc complesquen mon retorn.

Bullirà el mar com la cassola en forn,
mudant color e l’estat natural,
e mostrarà voler tota res mal
que sobre si atur un punt al jorn.
Grans e pocs peixs a recors correran
e cercaran amagatalls secrets:
fugint al mar, on són nodrits e fets,
per gran remei en terra eixiran.

Amor de vós jo en sent més que no en sé,
de què la part pitjor me’n romandrà;
e de vós sap lo qui sens vós està.
A joc de daus vos acompararé.

Io tem la mort per no ser-vos absent,
perquè amor per mort és anul•lat:
mas jo no creu que mon voler sobrat
pusca esser per tal departiment.
Jo só gelós de vostre escàs voler,
que, jo morint, no meta mi en oblit.
Sol est pensar me tol del món delit,
car nós vivint, no creu se pusca fer:
aprés ma mort, d’amar perdau poder,
e sia tost en ira convertit.
E, jo forçat d’aquest món ser eixit,
tot lo meu mal serà vós no veer.

Amor, de vós jo en sent més que no en sé,
de què la part pitjor me’n romandrà,
e de vós sap lo qui sens vós està:
A joc de daus vos acompararé.