León Felipe, “Sé todos los cuentos”

 

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Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
Que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan
con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos…
y sé todos los cuentos.

 

León Felipe (Tábara 1884 -México 1968)


Nació en Tábara (Zamora) el 11 de abril de 1.884. Su  verdadero nombre era Felipe Camino Galicia. Tras abandonar sus estudios de farmacia viajó por toda España y Portugal con una compañía de teatro. Tuvo varias farmacias en diversos puntos del territorio español, administró hospitales en Guinea, viajó a América (1922 ) y fue bibliotecario en Veracruz, agregado cultural de la embajada española republicana y profesor de literatura española en varias universidades de Latinoamérica. Durante la guerra civil española regresó a España, ya que se encontraba en Panamá. Permanece en Madrid hasta que en 1938 inicia una gira por América para dar a conocer la heroica lucha del pueblo español.  En 1940 se establece junto con su mujer en México, donde murió el 18 de septiembre de 1968.

La producción literaria de León Felipe se inicia con “Versos y oraciones del caminante I” (1920-1929), obra poética cuya temática y sencillez formal corresponde a sus experiencias iniciales. Siguen “Versos y oraciones del caminante II” (1929) y “Drop a Star” (1933), que rompen todos los moldes del subjetivismo formalista de la época. Pero a su etapa de plena madurez poética corresponden obras como “La insignia” (1936), “El payaso de las bofetadas” (1938), “Pescador de caña” (1938), “El hacha” (1939), “Español del éxodo y del llanto” (1939), “El gran responsable” (1940), “Canto a mí mismo”, “Ganarás la luz”… (1943), “España e hispanidad” (1947),  “El ciervo” (1954) y “Oh este viejo y solo violín” (1968). En 1963 aparecieron en Buenos Aires sus Obras completas.

¿De qué habla en sus poesías?

De la justicia. Cree que la poesía debe transformar el mundo y convertirlo en algo digno de ser cantado.
Del llanto. Porque las lágrimas son necesarias para ganar la luz que redime el mundo.
De Dios. Le molesta que se manipule a Dios de forma partidista, convirtiéndolo en el Dios de unos pocos.
Del poeta. El poeta es el representante de Dios en la tierra tiene la sublime misión de cantar el amor y la justicia y de maldecir la violencia y la guerra.
De las dignidades eclesiásticas. El poeta dice que muchas veces el poder religioso disfraza la tragedia del hombre con engaños.
Del viento.  Es “la voz antigua de la tierra”, el eco y las resonancias de los poetas bíblicos y la sensibilidad para captar la multiforme realidad del mundo que le rodea.
Del hombre.  Tras el primer pecado, el hombre vive en una condena inacabable y de ahí surge el impulso de escapar, la necesidad de viajar en soledad, de recorrer caminos en la vida y en la poesía.
De las circunstancias históricas. Salpica toda su poesía con fechas, nombres propios y datos sobre la historia de los pueblos. Cree que la voz poética tiene que nacer manchada de acontecimientos reales para ayudar al hombre a salvarse de lo circunstancial.
De don Quijote. El hombre debe ser un héroe como don Quijote, aunque éste lo es porque está asistido por la locura y la violencia de forma inconsciente, mientras que el hombre debe llegar a ser héroe consciente de su locura y de su violencia. (Fuente:MEC)

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