“En el principio”, Blas de Otero. Notas para el comentario de texto

rosaEl la década de los años cincuenta Blas de Otero llegó a convertirse en un mito dentro y fuera de España: el del poeta que combate una dictadura con la frágil contundencia de sus versos.

Pido la paz y la palabra, publicado en 1955, incluye poemas escritos entre 1951 a 1954, excepto cuatro que son anteriores. En la portada de la primera edición aparece la palabra “poema”, en  singular, bajo el título del libro, como si todo él fuera una unidad, una sola petición. El primer poema, “A la inmensa mayoría“, ya indica que éste es el libro que marca el paso definitivo del “yo” al “nosotros”.

Es la presentación del hombre que ha experimentado un cambio y del poeta que ha estrenado una voz distinta. El tema personal se funde con el tema histórico, pero los dos han de expresarse a través de la palabra; ése es el lugar de encuentro y el único medio de salvación para el poeta y el pueblo. Se sale de la tragedia personal para llegar a la colectiva,  allí  el poeta es uno más en medio de todos.

El espacio se ha concretado y reducido a la España de los años cincuenta, donde ya no hay héroes ni luchas fraticidas sino la resaca de todo ello, el sueño escúalido de un pueblo que lame sus heridas mientras asiste al triunfo de  los vencedores. Sin embargo, una luz y una esperanza pugnan por abrirse camino, y a ellas responde la poesía de Pido la paz y la palabra. (Vicens Vives)

 

 

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

                                                                  Blas de Otero, “En el principio” 

El título procede del Evangelio de San Juan (1,1): “En el principio existía el verbo”. Si Dios es el poseedor de la palabra creadora, el poeta hace también de la palabra el principio y motor de su vida. Si esta palabra se pone al servicio de sus hermanos los hombres, por ella merecería la pena perder incluso la vida.

En Antología poética multimedia  el poema está musicado por Aguaviva, Paco Damas y Paco Ibáñez.

 

 

 

                               – BIOGRAFÍA

 

(fragmento dedicado a Pido la paz y la palabra)

El año 1952 es crucial para la vida y la obra de Blas de Otero. Por primera vez sale de España. En París entra en contacto con los exiliados españoles comunistas y, a través de sus lecturas y las conversaciones, asume la interpretación marxista de la historia que dibuja una futura sociedad donde reine la armonía, basada en la justicia y la dignidad para todos. Este humanismo utópico le entusiasma y le empuja su voz a un ideal de justicia y solidaridad, emprendiendo una tarea generosa tan inmensa que pueda disculpar la traición a los suyos, además de responder a una necesidad histórica. Ahora ha encontrado la justificación moral a su oficio de poeta, haciendo de la estética la más excelsa ética. Es la realidad la que se le impone con fuerza avasalladora y le impele a encontrar formas poética adecuadas para los nuevos temas.

No era fácil escribir en un país que imponía el silencio a un hombre cuya historia personal y poética corría paralela a la historia de su patria oprimida bajo la dictadura. Cuando intenta publicar un libro al que titula significativamente Pido la paz y la palabra, tropieza con la prohibición de la censura: la palabra ha de ser enmascarada, la paz se ha convertido en un vocablo subversivo. Por fin, salen a la luz estos poemas donde ha tenido que sustituir algunas palabras por otras inofensivas para la dictadura: “dios” se transforma en “sol”, “falanges” se convierte el “alángeles”. Lo que significó Pido la paz y la palabra en la poesía de la mitad de los cincuenta queda patente en las noticias de los periódicos, que lo aclaman como uno de los títulos míticos de la poesía contemporánea y el de mayor repercusión en el extranjero.

Notas para el análisis:

El poema está compuesto por tres estrofas de cuatro versos endecasílabos excepto los versos 4, 8 y 12 que son heptasílabos y se repiten a lo largo de toda la composición. La rima es asonante (-a-a)  en los pares.

El poema sSe estructura en oraciones concesivas con verbos en perfecto simple y compuesto (he perdido/he sufrido/abrí, etc.) en los versos primero y tercero de cada estrofa. Son el símbolo de un  pasado que se contrapone a una nueva actitud del presente en los versos 4,8 y 12: “me queda la palabra”.

Figuras retóricas:

Anáfora: “Si he perdido” v. 1-3.

                   “Si abrí los labios”   v. 9-11.

Comparación: “Como un anillo al agua” v. 2.

Antítesis: “he perdido” / “me queda”.

Paralelismo gramatical de las estrofas:  Conjunción-(suj. elíptico) verbo-det.-nombre.

Sinestesia: “abrí los labios para ver el rostro”  v. 9.

Aliteraciónes:   -s  “si he segado la sombras en silencio” v. 7.

                                -r: “ abrí/rostro/desgarrármelos.

Metáforas: “anillo al agua”= metáfora de ruptura de compromiso con lo anterior.

                       “he perdido la voz en la maleza” = sentimiento de inutilidad de parte de su poesía.

                       “segar sombras en silencio”= metáfora de elaboración interior infructuosa.

Personificación:   “rostro puro y terrible de mi patria”.

Encabalgamientos: Entre los versos primero y segundo de cada estrofa.

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