“Oda a la flor de Gnido”, Garcilaso de la Vega. Notas para el comentario de texto

ODA A LA FLOR DE GNIDO  – CANCIÓN V   (Garcilaso de la Vega)
Estando en Nápoles, un amigo de Garcilaso, Mario Galeota, le pidió que le escribiera una canción dedicada a doña Violante Sanseverino, de quien estaba enamorado. El poeta accedió y escribió  su “Oda a la flor de Gnido” en la que invoca a la dama rogándole que corresponda a su galán, y le recuerda el caso de ninfa Anaxárete, a quien los dioses convirtieron en piedra por no amar.

 

 

ODA A LA FLOR DE GNIDO 

Si de mi baja lira   (1)                                             (baja = modesta)
tanto pudiese el son, que en un momento
aplacase la ira
del animoso viento
y la furia del mar y el movimiento,  5

y en ásperas montañas
con el süave canto enterneciese
las fieras alimañas,     (2)
los árboles moviese,
y al son confusamente los trajese;         10                 (los atrajese todos a su son)

(Si yo tuviera el don musical de Orfeo)
no pienses que cantado
sería de mí, hermosa flor de Gnido,
el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
de polvo y sangre y de sudor teñido;   15

ni aquellos capitanes  (3)
en las sublimes ruedas colocados,
por quien los alemanes
el fiero cuello atados,
y los franceses van domesticados;      20

(No cantaría grandes hazañas bélicas -las conquistas de los capitanes romanos-)

mas solamente aquella
fuerza de tu beldad sería cantada,
y alguna vez con ella
también sería notada
el aspereza de que estás armada,    25    (armada = dotada)

(Cantaría únicamente tu belleza, y haría notar la dureza de tu corazón)

y cómo por ti sola,
y por tu gran valor y hermosura,
convertido en viola,                                           (viola= instrumento musical de cuerda)
llora su desventura
el miserable amante en tu figura.    30

(Y cantaría también cómo, por tu causa, llora tu enamorado su desventura)

Hablo de aquel cautivo,   (4)
de quien tener se debe más cuidado
que está muriendo vivo,   (5)
al remo condenado
en la concha de Venus amarrado.   35

Por ti, como solía,    (6)
del áspero caballo no corrige
la furia y gallardía,
ni con freno la rige,
ni con vivas espuelas ya le aflige;     40

por ti, con diestra mano
no revuelve la espada presurosa,
y en el dudoso llano
huye la polvorosa
palestra, como sierpe ponzoñosa;    45

por ti, su blanda musa,
en lugar de la cítara sonante,
triste querellas usa
que con llanto abundante
hacen bañar el rostro del amante;   50

por ti, el mayor amigo
le es importuno, grave y enojoso;
yo puedo ser testigo,
que ya del peligroso
naufragio fui su puerto y su reposo,   55

y agora en tal manera
vence el dolor a la razón perdida,
que ponzoñosa fiera
nunca fue aborrecida
tanto, como yo dél, ni tan temida.

(Ya no cabalga, ni lucha, llora amargamente y rehúye a los amigos)

No fuiste tú engendrada,
ni producida de la dura tierra;
no debe ser notada
que ingratamente yerra
quien todo el otro error de sí destierra.   65

(No debe ser conocida por haber cometido el pecado de la ingratitud  una persona como tú que se guarda de todos los demás errores)

Hágate temerosa   (7)

el caso de Anaxérete, y cobarde,
que de ser desdeñosa
se arrepintió muy tarde,
y así su alma con su mármol arde:    70

Estábase alegrando
del mal ajeno el pecho empedernido,
cuando, abajo mirando,
el cuerpo muerto vido
del miserable amante, allí tendido,    75

y al cuello el lazo atado
con que desenlazó de la cadena
el corazón cuitado,
y con su breve pena
compró la eterna punición ajena.   80

(Y, atada al cuello la soga con la que desató el corazón afligido, sufriendo brevemente, logró el eterno castigo de la dama)

Sintió allí convertirse
en piedad amorosa el aspereza.
¡Oh tarde arrepentirse!
¡Oh última terneza!
¿Cómo te sucedió mayor dureza?   85

Los ojos se enclavaron
en el tendido cueipo que allí vieron;
los huesos se tornaron
más duros y crecieron
y en sí toda la carne convirtieron;    90

las entrañas heladas
tornaron poco a poco en piedra dura;
por las venas cuitadas
la sangre su figura
iba desconociendo y su natura,   95

hasta que finalmente,
en duro mármol vuelta y transformada,
hizo de sí la gente,
no tan maravillada
cuanto de aquella ingratitud vengada.  100

No quieras tú, señora,
de Némesis airada las saetas   (8)
probar, por Dios, agora;
baste que tus perfectas
obras y hermosura a los poetas   105

den inmortal materia,
sin que también en verso lamentable
celebren la miseria
de algún caso notable
que por ti, pase triste, miserable.      110

EL TÍTULO: Aunque agrupada con las canciones, esta poesía desde la primera edición se llama “oda”; su título en latín “Oda ad florem  gnidi”, se refiere simultáneamente al barrio napolitano de Nido, y a Gnido, ciudad del Asia Menor donde había un templo importante dedicado a Afrodita o Venus, diosa del amor. En el barrio de Nido vivía Doña Violante Sanseverino, a quien va dedicadad la oda; el poeta hace el papel de abogado intercesor de su amigo Mario Galeota, quien cortejaba en vano a la dama.

(1) Lira: es un tipo de estrofa de cinco versos, compuesta de tres versos heptasílabos (siete sílabas) y dos endecasílabos (once sílabas). Rima consonante.

7a – 11B – 7a – 7b – 11B

Garcilaso introdujo este tipo de estrofa en España  en su “Oda a la flor de Gnido”, que compuso cuando se hallaba en Nápoles entre 1532 y 1536. Esta forma estrófica tomó el nombre del término “lira” que aparece en el primer verso del poema.

(2)   Alusión a Orfeo. Músico y poeta inventor de la cítara. Con su música era capaz  no sólo de calmar a las bestias salvajes sino incluso mover árboles y rocas y detener los ríos en su curso.

(3)   Se refiere a los triunfos romanos, procesiones en las que los generales vencedores, montados en altos carros (“en las sublimes ruedas colocados”) arrastraban por el cuello a los bárbaros vencidos (“franceses y alemanes”).

(4)   Término utilizado en el “amor cortés”.

(5)   Alerta a la dama de la peligrosa situación del enamorado mediante la paradoja “muriendo vivo”.  En el verso “A remo condenado” Garcilaso juega con el término aplicado a los  condenados a galeras (galeotes) y el apellido de su amigo: Galeota.

“En la concha de Venus amarrado” = condenado a amarte.

(6)   Los versos 36 a 60 describen la lamentable situación en la que se encuentra el amante.

(7)   Anaxárate fue una doncella de Chipre que trató con tal desdén a su amante Ifis, que éste, desesperado, se ahorcó a la puerta de su casa. Como Anaxárate mirase con la mayor indiferencia el cortejo fúnebre de su amante, Venus, para castigarla, la convirtió en estátua de piedra. El poeta advierte a doña Violante de la posibilidad de que le suceda lo mismo a ella.

(8)   Némesis. Diosa de la justicia retributiva; vengaba a los amantes infelices o desgraciados por el perjurio o infidelidad de su amante.

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