“La ratonera”, de Agatha Christie: 60 años de representaciones ininterrumpidas

La obra tuvo una génesis muy curiosa, ya que partió de un encargo que la emisora BBC hizo a la autora en 1947  para celebrar el 80 cumpleaños de la reina María, esposa de Jorge V, que era una ferviente admiradora de Christie. Para ello, adaptó su cuento “Los tres ratones ciegos” en una pieza radiofónica de veinte minutos de duración que tuvo un gran éxito de audiencia. La obra se inspiró en un caso real que causó una gran conmoción pública en 1945, la muerte del niño Dennis O’Neill, que había sido dado en adopción a unos granjeros.

En 1951 la escritora abordaría de nuevo la reescritura de “Los tres ratones  ciegos”, esta vez para transformarlo en una pieza teatral en tres actos. Sin embargo, al descubrir que existía otra obra con el mismo título, Christie se vio obligada a cambiarlo y aceptó la sugerencia de su yerno Anthony Hicks, quien propuso el de La ratonera. Parece que el título definitic¡vo de la obra se lo inspiró a Hicks un episodio de Hamlet, de William Shakespeare. En el acto tercero de esta tragedia, el príncipe de Dinamarca desea averiguar si su tío fue el asesino de su padre, y con este propósito prepara una función teatral en la que se representa el envenenamiento del rey, en la confianza de que la reacción del tío ante la escena delate su culpabilidad; por eso Hamlet dice que la obra representada se titula La ratonera, dado que debe servir para atrapar al asesino.

Sea como fuere, el título de la obra de Christie resulta muy afortunado, porque consigue expresar la situación que van a vivir los huéspedes de la Casa Monkswell, convertida en una “ratonera” de la que es imposible escapar a causa de la copiosa nevada, una trampa mortal de la que puede ser víctima cualquiera de los personajes reunidos en escena, envueltos en un juego macabro donde, en apariencia, cada uno de ellos puede ser el cazador o la presa.

La obra goza todavía hoy de una salud envidiable. Sus representaciones son ya una institución en la capital británica, además de una atracción turística de primer orden. Cuando los espectadores entran en la sala del teatro, son recibidos por las notas de la cancioncilla popular titulada “Los tres ratones ciegos”, que adquieren una tonalidad siniestra a medida que se repiten a lo largo de la representación, como un ominoso anuncio de la tragedia que se cierne sobre la mansión Monkswell. (Fuente: La ratonera, Ed. Vicens Vives)

Three blind mice,
Three blind mice,
See how they run!
See how they run!
They all ran after the farmer’s wife,
Who cut off their tails with a carving knife;
Did ever you hear such a thing in your life?
As three blind mice.

Tres ratones ciegos,
Tres ratones ciegos,
Mira como corren,
Mira como corren,
Todos corren detrás de la mujer del granjero
Que cortó sus colas con una cuchilla de afeitar,
¿Habías oido algo igual en tu vida
Como tres ratones ciegos?

Una joven pareja ha heredado una mansión y deciden convertirla en una casa de huéspedes. En una fría noche de invierno, van llegando los inquietantes inquilinos que van a pasar el fin de semana: un joven excéntrico, una dama anciana de mal temperamento, un militar retirado, una mujer con aire masculino y un misterioso extranjero … Poco después, un joven sargento de la policía consigue llegar a través de la nieve para advertirles que un peligro les acecha, pues alguno de ellos puede tener relación con un crimen cometido en Londres. A partir de ese momento la casa se convierte en una ratonera. Las sospechas y recelos entre unos y otros se van sucediendo hasta llegar al inesperado final… (sinopsis de ARTES UNIVERSALES)

Anuncios