Dulce Chacón / “La voz dormida” (reseña y enlaces relacionados)

Dulce Chacón: «’La voz dormida’ ha levantado ampollas»

Dulce Chacón: « “La reconciliación real de la guerra civil aún no ha llegado”»

Dulce Chacón

{ Zafra, 1954 – Brunete, 2003 }
 

Dulce Chacón (Zafra, 1954) trabajó tanto la poesía como la narrativa como el teatro con igual éxito. Antologada en España y en el extranjero por su labor poética, obtuvo el Premio Azorín de Novela con la que fue su mejor novela, Cielos de barro. Con su última obra, La voz dormida, demostró su maestría en la narración y nos prometía una novelista excepcional.

Dulce Chacón Gutiérrez nació en 1954 en Zafra, Badajoz. Hermana gemela de la, también escritora, Inma Chacón, se traslada con su familia a Madrid a los doce años, instalando su residencia definitiva en esa ciudad.

Comienza a publicar tarde; en 1992 publica su primer poemario, Querrán ponerle nombre, y con el segundo, Contra el desprestigio de la altura, obtiene el Premio Ciudad de Irún en 1995. Al año siguiente publica su primera novela Algún amor que no mate. Con Cielos de barro obtuvo el prestigioso Premio Azorín de Novela en el 2000.

Su primera incursión en la dramaturgia se estrena en 1998 con el título Segunda mano, y Eduardo Vasco dirige la adaptación al teatro de su primera novela en 2002.

Su última novela publicada fue La voz dormida, premiada en la Feria del Libro de Madrid por el Gremio de Libreros de Madrid como Libro del Año 2003. Ese mismo año se convoca en el Ayuntamiento de Brunete, el I Premio Literario de Novela Corta Dulce Chacón; en noviembre ingresa en el hospital a causa de una enfermedad repentina falleciendo el 3 de diciembre a los 49 años de edad.

(Fuente: Escritoras.com)

La historia silenciada de las mujeres que perdieron la guerra.

Un grupo de mujeres, encarceladas en la madrileña prisión de Ventas, enarbola la bandera de la dignidad y el coraje como única arma posible para enfrentarse a la humillación, la tortura y la muerte.

Pocas novelas podemos calificar como imprescindibles. La voz dormida es una de ellas porque nos ayuda a bucear en el papel que las mujeres jugaron durante unos años decisivos para la historia de España. Relegadas al ámbito doméstico, decidieron asumir el protagonismo que la tradición les negaba para luchar por un mundo más justo. Unas en la retaguardia y las más osadas en la vanguardia armada de la guerrilla, donde dejaron la evidencia de su valentía y sacrificio.

Dulce Chacón sumerge de inmediato al lector en las vidas de unos personajes hechos carne que le conquistan con una potencia irresistible, la que nace de sus actos, de sus valores, de su capacidad de lucha y sufrimiento, y del alcance de su amor. (Fuente: Editorial Alfaguara)

“El día de Todos los Santos, ante los ojos asombrados de la reclusión, Antoñita Colomé actuó en el penal de Ventas. Elvira la miraba orgullosa sin poder evitar mover los labios al compás de la canción que ofrecía la artista desde el escenario.

                      Apoyá en el quicio de la mancebía

                      miraba encenderse las luces de mayo … Dulce Chacón , La voz dormida

Las presas del franquismo http://todoslosrostros.blogspot.com.es/2008_07_24_archive.html 

“- Mal fario, que seamos trece en el expediente, mal fario. Trece, el número de la mala sombra, y el de las menores.

Hortensia deja de escribir y se lleva el extremo del lápiz a la boca.

– No te hagas sangre pensando en eso, Hortensia.

Pero Reme no puede dejar de pensar en las trece menores, aunque le pida a Hortensia que no piense en ellas. Se las llevaron en la capilla en la medianoche del día siguiente del juicio, el cuatro de agosto. […]   ” Dulce Chacón, La voz dormida

“La guardiana que recorre el pasillo central  camina despacio con los brazos en jarra. Mira a la derecha y a la izquierda con el ceño fruncido. Observa a los familiares. Vigila a las presas. Es la Zapatones, y murmura en voz baja una letanía, la misma que masculla siempre que le toca turno en el locutorio. Algunos creen que reza una oración. Pero no. Repite una y otra vez el último parte de guerra. El parte que su admirado Generalísimo escribió por primera vez de puño y letra. Y ella lo aprendió de memoria: En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas Nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. Mira a las presas. Mira a sus familiares. Y repite su desprecio, una y otra vez:

                          Cautivo y desarmado el ejército rojo.

                           Una y otra vez: Cautivo y desarmado.  (Dulce Chacón, La voz dormida)

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