Si me llamaras, Pedro Salinas y el empleo de la “enumeración caótica”

Salinas maneja con  gran  eficacia la llamada por  Leo  Spitzer “enumeración caótica”: los elementos de la enumeración no guardan relación lógica entre sí; antes por el contrario, parecen estar generados tal y como se van presentando en la mente del poeta, siguiendo impulsos primarios, y sin pasar por el tamiz de la razón. El propio Spitzer pone como ejemplo estos versos de Pedro Salinas:

LA VOZ A TI DEBIDA
Versos 102 a 126

¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
«¡si me llamaras, sí, si me llamaras!»
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: “No te vayas” ».

 

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