“La voz a ti debida”, Pedro Salinas o la expresión del sentimiento amoroso. Comentario de texto.

… la voz a ti debida.

(Garcilaso, Égloga III)Clica sobre la imagen para el estudio de “Para vivir no quiero” realizado por  Vicente Morales Ayllón, Catedrático de literatura del I.E.S. Juan Gris de Móstoles (Madrid).

 

Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».

Salinas y la expresión del sentimiento amoroso

Afirma Pedro Salinas que “La poesía es una aventura hacia lo absoluto. Se llega más o menos cerca, se recorre más o menos camino; eso es todo.” Quiere esto decir que la poesía es para él una forma de conocimiento de realidades profundas, una manera de acceder al verdadero significado de las cosas, más allá de sus simples apariencias.

La obra poética de su etapa de plenitud (1933-1939) está formada por la trilogía inspirada en su amor por una estudiante estadounidense que conoció en España: La voz a ti debida, cuyo título está tomado de un verso de la Égloga tercera de Garcilasode la Vega, Razón de amor y Largo lamento, cuyo título está tomado de un verso de Gustavo Adolfo Bécquer. 

La voz a ti debida (1933) presenta la historia de una pasión amorosa, desde su nacimiento hasta el final.

Razón de amor (1936) examina lo que queda del amor cuando éste acaba. La pasión y el dolor de la separación son, por lo tanto, los temas centrales del libro.

Largo lamento (1939) continúa la línea marcada en las obras anteriores.

 Subyace en el poema una idea del amor como sintonía de dos personas en lo que tienen de más auténtico o de esencial, por debajo de lo superficial o accesorio.

El poeta propone a la amada, y se propone a sí mismo, un renunciar a lo que se ha sido, un despojarse de lo accesorio o lo convencional, un liberarse de ataduras o raíces, como condición necesaria para una libre y plena entrega mutua.

(Fuente CVC)

Anuncios

----------------------

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s