TIRANT LO BLANCH: Música y esplendor caballeresco (CAPELLA DE MINISTRERS)

tirant lo blanch

—¡Válame Dios! —dijo el cura, dando una gran voz—. ¡Que aquí esté Tirante el Blanco! Dádmele acá, compadre; que hago cuenta que he hallado en él un tesoro de contento y una mina de pasatiempos. Aquí está don Quirieleisón de Montalbán, valeroso caballero, y su hermano Tomás de Montalbán, y el caballero Fonseca, con la batalla que el valiente de Tirante hizo con el alano, y las agudezas de la doncella Placerdemivida, con los amores y embustes de la viuda Reposada, y la señora Emperatriz, enamorada de Hipólito, su escudero. Dígoos verdad, señor compadre, que, por su estilo, es éste el mejor libro del mundo: aquí comen los caballeros, y duermen, y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas cosas de que todos los demás libros de este género carecen. Con todo eso, os digo que merecía el que le compuso, pues no hizo tantas necedades de industria, que le echaran a galeras por todos los días de su vida. Llevadle a casa y leedle, y veréis que es verdad cuanto dél os he dicho.

El Quijote

Don Quijote de la Mancha en la cueva de Montesinos

Cueva de Montesinos

Don Quijote de la Mancha (Parte 2)

Capítulo XXIII: De las admirables cosas que el estremado don Quijote contó que había visto en la profunda cueva de Montesinos, cuya imposibilidad y grandeza hace que se tenga esta aventura por apócrifa

Las cuatro de la tarde serían cuando el sol, entre nubes cubierto, con luz escasa y templados rayos, dio lugar a don Quijote para que, sin calor y pesadumbre, contase a sus dos clarísimos oyentes lo que en la cueva de Montesinos había visto. Y comenzó en el modo siguiente:

-A obra de doce o catorce estados de la profundidad desta mazmorra, a la derecha mano, se hace una concavidad y espacio capaz de poder caber en ella un gran carro con sus mulas. Éntrale una pequeña luz por unos resquicios o agujeros, que lejos le responden, abiertos en la superficie de la tierra.

Esta concavidad y espacio vi yo a tiempo cuando ya iba cansado y mohíno de verme, pendiente y colgado de la soga, caminar por aquella escura región abajo, sin llevar cierto ni determinado camino; y así, determiné entrarme en ella y descansar un poco. Di voces, pidiéndoos que no descolgásedes más soga hasta que yo os lo dijese, pero no debistes de oírme. Fui recogiendo la soga que enviábades, y, haciendo della una rosca o rimero, me senté sobre él, pensativo además, considerando lo que hacer debía para calar al fondo, no teniendo quién me sustentase; y, estando en este pensamiento y confusión, de repente y sin procurarlo, me salteó un sueño profundísimo; y, cuando menos lo pensaba, sin saber cómo ni cómo no, desperté dél y me hallé en la mitad del más bello, ameno y deleitoso prado que puede criar la naturaleza ni imaginar la más discreta imaginación humana.

Seguir leyendo

Coldplay – Don Quixote (vídeo)

Abandonamos La Mancha
nos dirigimos hacia llanos más altos,
Sancho Panza y yo.

Buscando aventuras,
Rocinante llevaba la rienda
encontrando respuestas en los molinos de viento.

Nunca estarás solo,
nunca volverás a estar solo,
nunca estarás solo,
nunca volverás a estar solo.

Dicen
que la lluvia de España no te moja.

Entonces me enviaron un doctor
para examinar mi cerebro,
dijo: “no es demasiado inteligente”.

Cuando el mundo,
cuando el mundo te parezca
demasiado cruel
cree en uno mejor,
haz uno mejor.

Así que dile a esa princesa,
Así que dile a esa princesa,
al fondo del tren,
a esa princesa
que no volverá a estar sola nunca más,

Dicen
que la lluvia de España no te moja,
dicen
que la lluvia de España no te moja.

La voluntad del pueblo canta…
Ole, ole, ole

Dicen
que la lluvia de España no te moja,

Nunca te mojarás en la lluvia de España…