“Don Álvaro o la fuerza del sino” (Duque de Rivas) -análisis, actividades y descarga de la obra

El duque de Rivas comenzó a componer Don Álvaro o la fuerza del sino en Tours hacia 1831. El estreno de Don Álvaro fue anunciado por la prensa con mezcla de espectación, júbilo y miedo al fracaso. Tuvo lugar el 22 de marzo de 1835, a las siete de la tarde, en el Teatro del Príncipe. Se mantuvo en cartel once veces, lo que supone un éxito considerable. La reacción del público fue mixta: entusiasmo, asombro, disgusto.

La trama se desenvuelve así. Don Álvaro, indiano misterioso llegado a Sevilla, se enamora de una noble, Leonor, y cuando va a raptarla para doblegar la oposición de la familia a la boda, mata casualmente al padre de ella, el marqués de Calatrava. Leonor se refugia como penitente en las cercanías del Convento de los Ángeles mientras don Álvaro huye a Italia y se convierte en valiente capitán. Allí lo descubre Carlos, hermano de Leonor, a quien por cierto el indiano había salvado la vida. En el duelo inevitable, Álvaro mata a Carlos. Se refugia después en el Convento de los Ángeles, de regreso a España, profesando como fraile. De su paz y su fama de santo le viene a sacar otro hermano de Leonor, Alfonso, quien le reta, humillándole con una bofetada. En el duelo muere Alfonso, quien en su agonía aún consigue asesinar a Leonor por creerla en hipócrita compañía con su amante bajo el disfraz religioso. La infeliz mujer había acudido a los gritos de auxilio. Don Álvaro horrorizado por tanta sangre y desgracia, se arroja por un precipicio invocando la ira del infierno mientras los frailes cantan el miserere.

Don Álvaro ha compartido con las grandes obras de la literatura española el haber merecido una contínua atención de la crítica. Las opiniones naturalmente han sido muy variadas. Todas coinciden en afirmar que este drama marca el comienzo de un teatro nuevo, inédito hasta entonces en España, una verdadera revolución en la escena. Técnicamente se la considera bien construida, con firme estructura, sostenido interés, desenlace estremecedor e imprevisto, llevada con un ritmo lento muy adecuado. Se alaba su colorido costumbrista y su españolismo, su perfecta versificación, su profundo lirismo. 

En cuanto a los personajes, don Álvaro aparece como un héroe sombrío y fascinante, de rasgos universales y permanentes, rebelde social, encarnación del hombre bueno víctima del mal y del destino, Edipo moderno y cristiano. Se acusa, no obstante a Rivas de no haberle dado suficiente consistencia psicológica, de mostrarle vacilante. Para algunos esto no es un defecto; al contrario, responde al condicionamiento interno del tipo, que es un mestizo y un perseguido. Leonor encarna a la mujer romántica, que vive y muere de amor. La familia Calatrava simboliza el modo tradicional de entender la sociedad y sus valores en España. El resto, constituye un colorido mosaico del pueblo con sus curas, militares, gitanos, toreros, mesoneros, estudiantes.

Las opiniones están muy divididas en cuanto el mensaje o significado interno de Don Álvaro. Unos enlazan el drama con la tragedia griega y ven en él la realización del hado ciego e implacable, irracional y absurdo. Partiendo de aquí, se ha podido interpretar la obra como existencialista: la vida no tiene sentido, es insoportable, la solución es el suicidio.

¡Qué carga tan insufrible
Es el ambiente vital
Para el mezquino mortal
Que nace en signo terrible!
¡Qué eternidad tan horrible
La breve vida! ¡Este mundo
Qué calabozo profundo
Para el hombre desdichado
A quien mira el cielo airado
Con su ceño furibundo!


Otros encuentran en ella el cumplimiento de los designios de la Providencia cristiana. Álvaro sufre el horrendo castigo de la desesperación por haber obrado mal inicialmente, por no haberse sometido a los dictados de la sociedad y de su propia conciencia. No falta quien reduce todo a un problema social: don Álvaro es la víctima de un concepto social, el del honor, de una sociedad que se niega a la convivencia en libertad y el respeto de actitudes diferentes.

Lo trágico de Don Álvaro se enraiza inicialmente en un orden social. Noble, pero mestizo, sabe que no puede aspirar a un matrimonio normal con otra noble española; noble, pero de una familia en desgracia, sabe que nadie lo aceptará.

En tales circunstancias sólo le resta una solución  marginal. Si un golpe de suerte le permite raptar a Leonor, confrontará a los Calatrava con un hecho consumado y, por salvar su honor, éstos ignorarán su mestizaje, y le ayudarán en su intento de reivindación jurídica de sus padres. Sin quererlo así en el fondo de su corazón, su gesto es todo un desafío a la estructura social, cerrada para él, una afirmación de los derechos individuales más allá de las leyes y las costumbres. Don Álvaro ejemplifica de esta forma uno de los rasgos que, según Hegel, caracterizan la tragedia; la colisión entre personaje y sociedad. Rivas ha planteado pues, el problema con absoluta maestría, con total coherencia de todos los planos, desde el psicológico al social.

Fuente: El romanticismo español, Ricardo Navas Ruiz

 

Clica sobre la imagen para descargar Don Álvaro o la fuerza del sino.

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 Clica sobre la imagen para : El Autor/ Su obra/ Estudios de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

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